Cíes, ejemplo a seguir en Ons y demás islas

El sistema de control en el archipiélago de la ría de Vigo debe ser exportado al resto del Parque Nacional Illas Atlánticas para evitar más masificación


Los datos, aún provisionales, sobre el total de visitantes que en los meses de julio y agosto acudieron a los archipiélagos que conforman el Parque Nacional Illas Atlánticas son concluyentes: el modelo de registro previo on line para controlar los aforos es el camino a seguir. De las estadísticas ofrecidas por Ana María Díaz, directora xeral de Patrimonio Natural de la Xunta, se deduce que este espacio natural tienen una excepcional capacidad de convocatoria que constituye su principal valor turístico pero al tiempo supone el principal riesgo por los daños que se desprenderían de una masificación incontrolada.

El sistema estrenado por la Xunta de Galicia con la playa de As Catedrais en 2016, ha confirmado su efectividad en Cíes. Con la aplicación desde la pasada Semana Santa de la obligatoriedad de contar con la autorización de la central de reservas para viajar al archipiélago se ha logrado comenzar a rebajar algo la presión sobre el destino estrella del Parque Nacional. Aunque 205.000 personas, en números redondos, visitaron Cíes (lo que sin duda es un gentío en apenas dos meses), se consiguió una reducción del 2,5% del número total de visitantes con respecto a 2017.

Junto a la voluntad de racionalizar el disfrute del paraje y atajar los riesgos de la masificación, el sistema de registro on line ha zanjado la sobreventa de billetes en los barcos que dio lugar al escándalo que saltó el verano pasado.

Las navieras que temían que el trámite impuesto por la Xunta de Galicia pudiera retraer a los turistas, se han quedado sin argumento alguno. El sistema funciona, puso a coto al overbooking y el destino sigue reportando pingües beneficios a los operadores.

Efecto rebote

Otra cuestión es y actualmente ya está debate si el actual cupo de 2.200 visitantes diarios más 800 campistas en Cíes aún es excesivo y cabría recortarlo, como ya se cuestionan organizaciones ecologistas sondeadas por la Xunta en la ronda de contactos que se mantuvieron para elaborar el Plan Rector de Usos y Obligaciones del Parque Nacional que aún está pendiente de aprobación. Y la duda para Cíes se puede extender a los restantes archipiélagos del Parque Nacional.

Precisamente este verano de 2018 ha desvelado un efecto rebote que el gobierno gallego deberá taponar con urgencia: al estar limitado el acceso a Cíes, se produjo un disparo de visitantes a Ons, Sálvora y Cortegada. Ons es el caso más alarmante. Numerosas voces han alertado que se han alcanzado cifras diarias de 4.000 visitantes, según estimaciones desprendidas de los viajes de las navieras que operan desde Bueu, Sanxenxo y Portonovo que, además, este verano incluso aumentaron frecuencias.

Esa cifra es una barbaridad para la capacidad y servicios disponibles en una isla en la que viven el resto del año apenas 80 personas. Un informe previo de la propia Xunta de Galicia situaba hace años en 896 personas diarias, la carga ecológica soportable en la playa de Ons, principal destino de cuantos viajan al archipiélago. Sin embargo en el Plan Rector de Usos se baraja autorizar un cupo diario de 1.800 visitantes que colectivos ecologistas discuten y proponen rebajar a 1.200 por día.

Si la administración autonómica quiere anticiparse a futuros problemas, el siguiente paso a dar tendría que ser aplicar el mismo sistema de control de aforos en Sálvora y Cortegada que reflejan un incremento incesante de visitantes. La primera cifró en este verano 12.800 turistas mientras que la isla vilagarciana rondó los 10.000. Tanto por sus características como por los servicios disponibles, no debería demorarse la aplicación de idénticos sistemas de control de viajes y pasajeros para evitar daños irrecuperables ya que los cupos que se establecen en el Plan de Usos para ambas son de 250 visitantes diarios.

¿Y Tambo?

Una cuestión más: ¿Y Tambo, qué? El Concello de Poio sigue reiterando que la isla sea integrada en el Parque Nacional Illas Atlánticas toda vez que el Ministerio de Defensa ya reconoció que el enclave carece de utilidad y hace quince años que ya no tiene guarnición militar. Pero deberá ser la Xunta de Galicia quien desencadene el procedimiento burocrático de instar la integración de la isla poiense en el ámbito natural como ha declarado en repetidas ocasiones el alcalde Luciano Sobral quien mientras no descarta que sea el propio Concello el que asuma transitoriamente la titularidad y control de la isla. A tal fin se han desplegado gestiones con diversos ministerios del Gobierno Central que deberán reactivarse debido al relevo de cargos públicos que motivó la moción de censura contra Mariano Rajoy y la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa.

De momento, la Escuela Naval Militar de Marín sigue ejerciendo labores de tutela y vigilancia que restringen posibles usos de tipo civil como los planteados recientemente por la Comunidad de Montes Rega dos Agros. Se pretendía repetir un par de viajes y romerías a Tambo como las efectuadas hace un par de años. Pero la ENM vetó semejante posibilidad al detectar una serie de desperfectos después de una de esas excursiones. Lo que sin duda pone de manifiesto que una devolución de Tambo a la sociedad civil deberá de ir, necesariamente, aparejada de una regulación que garantice la conservación del paraje.

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