Se vienen cinco meses complicados

La reforma del puente de A Barca comenzará este verano en plena temporada turística y de afluencia de visitantes y se alargará hasta las próximas Navidades


El anuncio de la Xunta de Galicia de que iniciará a mediados de julio las obras de reforma del puente de A Barca, presuponen que nos aguarda un verano complicado de tráfico, tanto en Pontevedra como para las poblaciones situadas en la margen derecha de la ría. Las complicaciones no solo afectarán en los meses punta del verano, sino que sus efectos se alargarán hasta las próximas Navidades, según el cronograma de los trabajos. Aunque se pretende que las mayores afecciones a la circulación se produzcan de noche, según lo manifestado por la Consellería de Infraestructuras, la experiencia que acumulamos los conductores locales con este tipo de obras, nos hacen temer lo peor. Los anuncios oficiales no alientan ni la fe ni el optimismo con las previsiones de cada Administración.

En el caso de la Xunta, su crédito queda muy en entredicho a la vista de algo tan reciente como las actuaciones realizadas esta misma semana en la carretera PO-308, a su paso por Poio, con trabajos de reasfaltado que no fueron notificados al Concello afectado y cuyo horario de ejecución se dejó a merced de la conveniencia de la empresa adjudicataria de los trabajos. Consecuencia: soberanos atascos.

¡Parece mentira que la Xunta de Galicia repita los mismos patrones de actuación que observa el Ministerio de Fomento consintiendo a Audasa, concesionaria de la Autopista del Atlántico, lo que le viene en gana como ha demostrado hasta cinco meses después de la inauguración y puesta en uso -solo virtual- de los terceros carriles del puente de Rande! Resulta cínica la doble moral que permite solidarizarse con los concellos y los usuarios maltratados por Audasa, mientras se pone de perfil cuando le corresponde la tutela de obras como las citadas.

No hacerse muchas ilusiones

Por tanto será mejor que los miles de personas que a diario cruzan a pie el puente de A Barca no se ilusionen: el proyecto que se acometerá no será una reforma integral.

De entrada el presupuesto inicial previsto, que era de 1,2 millones de euros, se ha rebajado a 931.000 euros después de la adjudicación a la firma Civis Global. Los trabajos consistirán en una reposición de una marquesina de madera, aunque con techumbre de aluminio para mayor aguante que la metálica actual. La cubierta tendrá un poco más de inclinación, pero no aguarden que les cubra de la lluvia de lado que tantas veces ataca al peatón cuando cruza A Barca. Los técnicos de la Xunta dicen que no se puede acristalar por que el efecto vela que causarían las ráfagas de viento, se llevaría por delante los vidrios, dada la cota del puente, lo que lo hace más vulnerable en caso de temporales. Al menos lo que sí parece que mejorará sustancialmente será la iluminación, para mayor seguridad de los peatones.

La conselleira se salió con la suya

En febrero pasado titulé un anterior artículo en esta misma página como «A Barca, la trampa de Ethel», a propósito del envite que la conselleira de Infraestructuras de la Xunta de Galicia lanzó a los respectivos alcaldes de Pontevedra y Poio con motivo de acometer la reforma del puente. El anuncio del proyecto de mejora de la marquesina y alumbrado motivó que el Concello de la capital demandase que además se ejecutase una ampliación de aceras para la mejora de la seguridad peatonal, por lo que, de cajón, se instaba, una vez más, a la Xunta a dejar A Barca con un único carril de circulación y solo en dirección de entrada a la Boa Vila.

La pretensión de Pontevedra fue desbaratada, una vez más, por el concello amigo de Poio, que lejos de aquietarse con la capital, discrepó alto y sin complejos, consciente de que si tolerase algo así se harían el harakiri. Poio no puede aceptar que A Barca quede a un solo carril y de entrada a Pontevedra mientras tenga pendiente de resolver desde principios de siglo una de las dos variantes que les prometió Pepe Cuíña Crespo en los años que decidía las obras públicas que acometía la Xunta de Galicia. El gobierno de Nito Sobral tiene meridianamente claro que mientras no se retome el proyecto de variante que debería salir de la rotonda de Brico King para atravesar por O Vao, no cabe modificación alguna en A Barca.

El embudo de Bomberos

La otra premisa exigible para plantear de modo creíble una restricción de tráfico en A Barca, pasa necesariamente por mejorar la fluidez de la circulación que se derivase al puente de As Correntes. Las prestaciones que podría ofrecer quedan capadas por el atasco que se forma cotidianamente en el nudo de Bomberos. Mientras continúe semejante embudo, no es creíble hablar de una alternativa fiable al puente de A Barca.

Este problema hay que trasladarlo a otro despacho oficial. Ya comentábamos el domingo pasado que los socialistas pontevedreses aguardan un gesto del ministro José Luis Ábalos: que sea capaz de ejecutar de una tacada el importe íntegro de la obra (algo más de 6 millones) en una sola anualidad, acortando los plazos que sus predecesores en el ministerio habían previsto. Un desiderátum que supongo será el enésimo similar que tenga ya sobre su mesa el nuevo titular de Fomento de todas y cada una de las provincias del Estado.

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