Nueve de cada diez multas de tráfico en Poio son por estacionamiento

El pasado año se alcanzaron las 1.560 denuncias, la cifra más elevada de la década


Poio / La vozPoio / La voz

Uno de los principales problemas con los que se encuentran muchos conductores llega a la hora de aparcar, sobre todo, en determinados momentos del día. Esta realidad provoca que no sean pocos los que opten por decisiones que pueden derivar en una sanción administrativa encomendándose, en ocasiones, a eso de que «a mí no me va a pasar». Pero lo cierto es que en Poio pasa. Y muy a menudo, si se atiende a la estadística de la Policía Local.

Este cuerpo tramitó, a lo largo del pasado año, un total de 1.560 sanciones administrativas, la cifra más elevada posiblemente de la década y, al menos, desde el 2010 y casi el triple de las 556 multas que se interpusieron en el

2011. De estas, el 87 %, esto es, 1.357 de 1.560, se refirieron a infracciones por estacionamientos prohibidos o irregulares, ya fuera por aparcar en zonas reservadas o en espacios delimitados con línea amarilla.

En lo que es el término municipal de Poio, los puntos donde más denuncias acumulan se ubican, primordialmente, en el entorno de Combarro. Son la calle Francisco Regalado y las avenidas da Cruz y da Costa, zonas a las que hay que sumar una cuarta, la avenida de A Barca.

Si prácticamente nueve de cada diez multas en Poio está vinculada a cuestiones relacionadas con irregularidades en el estacionamiento, otras infracciones habituales en este concello pontevedrés son la no utilización del cinturón de seguridad o de sistemas de retención infantiles -51 infracciones en todo el 2017- o conducir al tiempo que se emplea el teléfono móvil -42 denuncias administrativas-. Por otro lado, en una decena de ocasiones, la Policía Local detectó que la persona que iba al volante había consumido alcohol por encima de las tasas permitidas sin que los niveles que arrojaba conllevasen la imputación de un ilícito penal y en nueve se multó por pilotar un ciclomotor, moto o bicicleta sin utilizar el casco.

De igual modo, en cuatro ocasiones, se denunció la no identificación del conductor; en otras tantas veces se sancionó el saltarse un semáforo; y en tres se consideró que se estaba ante una conducción negligente.

A todas estas infracciones detectadas por el cuerpo municipal hay que sumar otro casi centenar de multas que los agentes de la Policía Local tramitaron ante la DGT: 64 por cuestiones derivadas de la ITV, una veintena por no disponer del seguro obligatorio, nueve por carecer de los requisitos para conducir y dos por ausencia de la documentación para circular.

En cuanto a las inmovilizaciones de vehículos, estas ascendieron a diecinueve, de tal modo que trece fueron retiradas de vehículos de la vía pública por mal estacionamiento. Otras tres fueron consecuencia de alcoholemias positivas, dos derivaron de la falta de seguro y la última obedeció a la carencia del permiso de conducir.

A más turismo, más multas

El estudio de las sanciones de tráfico permite observar que las mismas van acorde al aumento de visitantes durante el verano. Esto es, a más turismo, más multas. Pero, de igual modo, son meses en los que la plantilla de la Policía Local se refuerza con más agentes.

Así, julio, con 282 denuncias administrativas, y agosto, con 480, aglutinaron prácticamente las mismas multas que los restantes diez meses del 2017. De hecho, la suma de ambos supone el 49 % de las 1.560 infracciones del pasado año.

Otra circunstancia que pone de manifiesto esta realidad es el hecho de que solo el 28 % de los infractores denunciados tiene su domicilio en Poio, mientras que el 72 % reside en otros puntos de la provincia -un 37,71 %- o fuera de ella -34,37 %-.

Positivos en alcohol

En cuanto a las alcoholemias, la Policía Local estableció el pasado año un total de catorce controles preventivos, buena parte de los mismos en el marco de campañas impulsadas desde la DGT, en los que se llevaron a cabo 1.200 pruebas. Solo el 1,58 %, concretamente diecinueve, fueron positivas.

En nueve ocasiones, la tasa alcanzada por el conductor supuso su puesta a disposición judicial

del infractor, mientras que las diez restantes se resolvieron con una sanción administrativa.

Entre los cometidos que llevan a cabo los agentes municipales en Poio está el de mediar en conflictos entre particulares. En ocasiones, este trabajo resulta infructuoso y son los propios vecinos los que denuncian lo que consideran puede ser una infracción administrativa o, incluso, un ilícito tipificado en el Código Penal.

En este sentido, la mayor parte de las denuncias que los particulares tramitan directamente ante la Policía Local están relacionadas con las obras que realizan sus vecinos. Ya sea porque consideran que pueden no disponer de la preceptiva licencia o que las mismas no se ajustan a la autorización municipal concedida, lo cierto es que el cuerpo contabilizó el pasado año veintiocho denuncias de estas características.

Pero los vecinos no solo dirigen sus dardos contra otros residentes del municipio, sino que, en ocasiones -concretamente en dieciocho-, apuntaron al Concello tramitando demandas de reclamación de responsabilidad. Es el típico caso del propietario de un automóvil que considera que ha sufrido una serie de daños por el mal estado del asfalto o el de un viandante que sufre una mala caída que achaca a la situación de una determinada loseta o al suelo.

Tenencia de animales

La tenencia de animales y los ruidos enmarcados en la convivencia vecinal son otros dos focos de conflicto que, en el 2017, determinaron dieciséis y catorce denuncias, respectivamente. Por su parte, la negativa a facilitar la hoja de reclamaciones a un cliente, ya fuera en un negocio de hostelería o en un comercio, generó el pasado año un total de cinco denuncias.

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