«Acogemos a más de 120 niños que llegan sin acompañamiento»

Las dos misiones de la orden de la merced: la pastoral penitenciaria y el acogimiento de menores emigrantes


Pontevedra / La voz

Con el trasfondo de los actos conmemorativos del ochocientos aniversario de la constitución de la orden de la Merced, que tiene en el monasterio de Poio uno de sus epicentros, Enrique Mora González (Herencia, Ciudad Real, 1977) aborda cómo se puede trasladar al siglo XXI la redención de cautivos, «la misión tradicional y específica de la orden».

-¿En qué consiste?

-Hoy no es una realidad inmediata porque no existen cautivos clásicos en el sentido más tradicional del término. Hacer hoy una relectura de lo que significa esta misión implica el seguir ofreciendo cauces de libertad y de dignidad para las personas que han quedado excluidas de la sociedad. En España, las dos grandes obras son la Merced Migraciones, que acoge a menores que llegan sin acompañamiento y ofrecerles una casa, formación y reinserción en la sociedad, y la prevención, cuidado y reinserción de los presos comunes.

-¿Cómo se están desarrollando ambas iniciativas?

-Es una obra difícil porque nunca se tienen los resultados que se quisieran. Siembra mucho y recoge lo que se puede. Hay que quedarse con la parte positiva.

-En Pontevedra, cómo se traducen ambas misiones.

-Aquí no llevamos pastoral penitenciaria, pero sí acogemos a emigrantes menores. Tenemos más de 120 entre Galicia, Madrid y Castilla y León.

-¿Cuál es la situación de los niños?

-En un primer momento, son recogidos por las autoridades, principalmente, en Almería, para, posteriormente, ponerse en contacto con nosotros. Nos suelen pedir que los tutelemos hasta el momento en el que se localicen familiares que se hagan cargo de ellos o hasta que alcancen una mayoría de edad. Con nosotros tienen unos estudios o, incluso, han aprendido un oficio.

-¿Y a nivel clásico en qué consistía la redención de cautivos?

-En el contexto del enfrentamiento entre el mundo cristiano y el islámico, cautivos son aquellos que caen en manos del, por así decirlo, enemigo. La redención era ofrecerles una oportunidad de libertad y de reinserción en la sociedad. Los mercedarios íbamos a tierra islámica y con dinero se intentaba rescatar al máximo número posible de personas. Un rico, un noble, podía permitirse pagar un rescate, pero un pobre lo tenían mucho más difícil. De igual modo que lo era para mujeres y niños, que eran un objetivo prioritario para el mundo musulmán para insertarlos en su sociedad. Eran arrancados de su mundo, de su familia, de su contexto...

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