De peregrinaje a Poio para ganar el jubileo

El monasterio conmemora el ochocientos aniversario del nacimiento de la orden de la Merced


Pontevedra / la voz

El próximo Año Santo se conmemorará en el 2021, momento en que todos los católicos que acudan a la catedral de Santiago recibirán la indulgencia plenaria de sus pecados por el conocido como jubileo compostelano. Sin embargo, los peregrinos de camino a la capital de Galicia no tienen por qué esperar tres años para ver cómo expían sus pecados. Desde hace apenas unos días, desde el 17 de enero, basta con peregrinar hasta el monasterio de Poio para recibir el jubileo.

El Papa Francisco ha querido festejar los ocho siglos de historia de la orden de la Merced convocando un jubileo extraordinario que se extenderá hasta el 17 de enero del 2019, de tal modo que el próximo 24 de febrero se celebrará en la iglesia del monasterio de Poio una inauguración solemne. «Para toda la Iglesia es una alegría que una orden como la Merced, con carisma redentor, cumpla ochocientos años y se le haya concedido este año jubilar», remarcó José Anido Rodríguez.

Natural de Ferrol, está ultimando todos los detalles del amplio programa de actividades que se desarrollarán en los próximos meses y que tendrán en el monasterio de Poio uno de los puntos neurálgicos. En principio, se espera que el año jubilar contribuya a multiplicar el número de peregrinos que anualmente transitan por este municipio pontevedrés camino de Santiago.

Festival de la juventud

También se aguarda una amplia ocupación de la hospedería, dado que el monasterio acogerá distintos encuentros, como pueden ser el de antiguos mercedarios, el de las distintas ordenes terceras o terciarias de toda Galicia, o, incluso, un gran festival de jóvenes.

En todo caso, y al margen de peregrinar a Poio, para ganar la indulgencia plenaria será preciso cumplir tres requisitos. Por un lado, realizar el sacramento de la confesión; por otro, la comunión eucarística; y, ya por último, orar por las intenciones del Papa. En este punto, José Anido remarca que «el año jubilar es un tiempo de misericordia, un tiempo especial que se abre para poder encontrar la reconciliación con el señor», de tal modo que «se concede la indulgencia plenaria. Sabemos que en la muerte hay un proceso de purificación en presencia del señor y las indulgencias ayudan a ese proceso».

De igual modo, Julian Barrio, arzobispo de Santiago, destacó que este año jubilar es «una llamada a la conversión, a renovar la fe y la esperanza que va más allá del simple optimismo». Es por ello que, además de cumplir con estos tres pasos, se exhorta a los fieles a llevar a cabo una peregrinación a los templos mercedarios, caso del monasterio de Poio, en la medida de las posibilidades de cada persona.

Pero, ¿qué se conmemora con este año jubilar? La respuesta, en palabras de Anido Rodríguez: «La tradición nos cuenta que el 10 de agosto de 1218 en la ciudad de Barcelona, nuestro fundador, san Pedro Nolasco, recibió el habito de manos del obispo Berenguer de Palou, del rey Jaime I y con la intervención o el consejo de san Raimundo de Peñafort, el gran jurista medieval». Ochocientos años después de que aquella fecha, el monasterio de Poio se erige en uno de los templos donde los católicos de todo el mundo pueden redimirse de los pecados.

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