Las chapas de la marquesina que el viento se llevó

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

POIO

López Penide

Falta de iluminación, charcos, tramos sin techumbre... son solo algunos de las deficiencias de esta icónica estructura

18 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Son poco más de doscientos metros. Una distancia que Usain Bolt cubriría en apenas unos veinte segundos, pero que muchos, vecinos de Poio y de Pontevedra, consideran un mundo. Tras 150 años de vida, el puente de A Barca se mantiene como un emblema de la ciudad del Lérez, pese a la paulatina decadencia en la que está inmerso.

Para paliar esta situación y dar un giro de 180 grados a la situación de esta infraestructura, la Xunta prevé realizar este año una inversión de 1,3 millones de euros. Aunque el proyecto definitivo aún no se ha hecho público, todo parece indicar que será una reforma integral la que se lleve a cabo en la que se proceda a la sustitución de la actual marquesina, que data de finales de la década de los noventa, por algún tipo de elemento acristalado.

Lo cierto es que, un año después de que la Xunta inspeccionase con drones el puente, circunstancia de la que se hizo eco La Voz, las deficiencias del puente se han agudizado. Así, los episodios vandálicos se han intensificado y han tomado como objetivo principal las luminarias. No es raro que muchas de ellas aparezcan periódicamente destrozadas, pese a que se han adoptado algunos métodos rudimentarios para tratar de protegerlas.