Pontevedra, campeona en solidaridad

Los resultados del Plan de Empleo de Cruz Roja y de la campaña de recogida del Banco de Alimentos acreditan una formidable respuesta social en tiempos adversos


Frente a quienes sostienen una pretendida recuperación económica que posiblemente lo será en términos macro, pero de ningún modo todavía en la economía menuda de las familias, la realidad me enfrentó en esta semana con dos escenarios tan esclarecedores como agridulces. Duros por la crudeza de quienes sufren paro o hambre; pero también estimulantes porque aquellas penurias activan una formidable respuesta solidaria, ya sea de instituciones, empresas y sobre todo de miles de ciudadanos.

Por una parte tuve la oportunidad de conocer de primera mano los resultados del Plan de Empleo de Cruz Roja Pontevedra, al haber actuado como presentador del acto de agradecimiento a las empresas colaboradoras que se desarrolló el pasado miércoles 30 en la sede local de la institución, lo que agradezco sinceramente a los responsables de esta oenegé.

Y a la salida de ese acto, charlando con uno de los asistentes, tuve conocimiento anticipado de los resultados que arrojará la recentísima campaña del Banco de Alimentos en la zona de Pontevedra que resultarán impactantes en dos sentidos: por la excepcional respuesta solidaria de la población; pero también por la clamorosa necesidad de ayuda que existe entre nosotros.

Autoestima y colaboración

En este año 2016 casi medio centenar de empresas del área de Pontevedra han colaborado con Cruz Roja en el Plan de Empleo que esta institución despliega por cuarto ejercicio consecutivo con el propósito de conseguir la inserción laboral de las personas más vulnerables: parados de larga duración; mayores de 45 años; jóvenes con baja cualificación; mujeres víctimas de violencia de género e inmigrantes. 275 personas acudieron en estos meses a las oficinas de la oenegé en la calle Padre Gaite.

Entre quienes fueron en busca de esa ayuda, conocía personalmente a algunos a los que vi entre el público asistente al acto antes citado. Profesionales que han trabajado en diversos sectores a los que ha alcanzado el zarpazo de la crisis. Construcción; joyería; fotografía… Cada una de esas personas tirando de su mochila de preocupaciones y frustraciones. Todavía con las emociones a flor de piel, como pude comprobar cuando aún afloraban las lágrimas hablando cara a cara.

«El número de los participantes crece de año en año; el incremento de personas en dificultades no cesa», como corroboran Carmen Abeigón y el equipo de formadores y demás personal de Cruz Roja que trabaja con ese material humano que les llega con la autoestima por los suelos. Por tanto, la primera terapia consiste en hacerles ver que hay un después, que existe futuro detrás de un despido o de cualquier otra situación traumática.

El equipo multidisciplinar que trabaja con ellos, obtiene en general, una pronta respuesta de estas personas que rápidamente rebosan una motivación extraordinaria, como acreditan los responsables de recursos humanos de las cuarenta y tantas empresas de la comarca que han colaborado con Cruz Roja en esta edición y que les han entrevistado para las 160 inserciones laborales que deparó el citado plan.

Desde industrias como Trèves Galicia; Pontevedresa Group; grupos de distribución como Froiz, Día, Carrefour, diversos hoteles como Rias Bajas, Galicia Palace o Galatea, hasta Congelados Clavo y la avícola Lago, entre otros, han participado de esta iniciativa que les brindó un vivero de trabajadores ilusionados cuyo entusiasmo estaba fuera de toda duda.

Es cierto que solo en algunos casos esas contrataciones temporales de trabajadores dieron lugar a ofertas más estables, pero todos cuantos acudieron al programa de preparación de Cruz Roja aseguran que se sienten más competentes y motivados para superar esa situación después del rearme motivacional que han recibido allí.

90 toneladas de alimentos

A la salida de aquel acto en Cruz Roja, José Luis Doval, responsable local del Banco de Alimentos, me comentó que aún estaban contabilizando lo recaudado en la recentísima campaña de recogida, pero me aventuró que la extraordinaria respuesta solidaria en Pontevedra se traducirá en unos 90.000 kilos de víveres, lo que supone una cifra récord en este tipo de iniciativas. Es decir, diez toneladas más que el año pasado

El dato estimado se refiere a la zona de Pontevedra, que comprende la recogida de alimentos en centros de distribución ubicados en la propia capital, así como en Poio, Marín, Sanxenxo y Vilagarcía, que fueron entregados a los voluntarios de esta organización durante viernes y sábado de la pasada semana. En toda la provincia, probablemente se habrán superado las 300 toneladas de alimentos, según las estimaciones de los responsables de esta organización.

Y si esas cifras impactan, aún me sobrecogen más las que me comentó de cuantos serán los destinatarios de esa ayuda solidaria, que se canaliza a través de oenegés y diversos colectivos sociales. Solo en la zona de Pontevedra, 5.000 personas necesitan recibir esas donaciones para alimentarse en condiciones durante los próximos cuatro meses. Esa cifra indica que, con respecto a 2015 y años anteriores, la población en riesgo de exclusión social aumenta. En toda la provincia, la ayuda del Banco de Alimentos permitirá paliar las necesidades nutricionales de 25.000 personas. Datos que abofetean cualquier discurso triunfalista que pueda escucharse hoy en día.

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