El oasis de decenas de Salek

El pequeño saharaui volverá a Pontevedra el próximo año por última vez; luego cederá el testigo a su hermano menor


pontevedra / la voz

Fue su pareja, Mónica Vázquez, la que se empeñó en apuntarse al programa de familias acogedoras de niños saharauis. «Llevaba tiempo siguiendo el conflicto africano y al final nos decidimos, sin más», explica Alberto Cordero. Aquello fue hace dos años, y hoy están implicados en la organización del proceso de acogimiento temporal. Resulta difícil encontrar hogares en Pontevedra que lleven más tiempo que ellos sirviendo de hogar veraniego para los pequeños llegados del continente negro. Dicen que no saben por qué, pero puede tener algo que ver con los ciclos de los propios pequeños. Tienen que tener un mínimo de 10 años de edad para poder participar en el programa, y solo pueden beneficiarse de él tres veranos, durante los que regresan a las mismas familias. Estas les dan cobijo durante tres campañas, y luego tienen que cambiar de protegido.

Alberto y Mónica acaban de terminar su segundo verano con Salek Abdallah Balau, así que saben que el que viene será el último. Desde que lo conocieron no han dejado de comunicarse con él y con su familia «cada quince o veinte días», puntualiza el pontevedrés. La familia del pequeño no habla castellano, y a ellos les pasa lo mismo con el saharaui, de forma que es el pequeño el que les sirve de traductor. Dicen que ver marchar a Salek cada mes de septiembre no es tan duro porque son conscientes de cuál es su papel en la vida del niño, que está a punto de cumplir 12 años. Y también, en parte, porque saben que no se van a separar definitivamente de él, al menos en unos años. Una vez que el pequeño termine su período en el programa, Cordero y su pareja solicitarán el acogimiento de su hermano pequeño. Todavía con 9 años, el que viene podrá tomar el relevo de Salek y conocer de primera mano ess sitio del que tanto le habla el mayor.

Idioma y algo de celos

Es posible que los primeros días de Isi Mohamed sean tan extraños para todos como los de su predecesor. La falta de conocimiento del idioma y los previsibles celos que la hija de Alberto sintió durante las primeras horas de convivencia con el invitado pasaron rápidamente. En apenas una semana, Salek se expresaba con suficiente soltura como para hacerse entender, y la pequeña de la casa se había hecho su amiga. Desde entonces, el invitado de honor de Alberto y Mónica no dejó de sorprenderse ni con la paya ni con la piscina. Y sus padres de verano no ven el momento de reunir tiempo y dinero para viajar todos juntos a conocer a la familia biológica de Salek y de su hermano pequeño.

Hace menos de un mes que marcharon los últimos de vuelta a su país, y Solidariedade Galega co Pobo Saharaui ya ha comenzado la campaña del próximo año. Esta vez sí que aspiran a ampliar el número de hogares en Pontevedra porque cuentan con el compromiso suficiente por parte de las Administraciones. Hasta ahora, solo algunos concellos cumplían con su promesa de costear los billetes de avión de todos los pequeños, y muy pocos lo hacían a tiempo. De ahí que en toda la comarca de Pontevedra no se llegara ni a la decena de acogedores: apenas cinco en la capital de provincia, uno en Sanxenxo, otro en Poio y uno más en Cotobade, a los que habría que sumar los de Cuntis, Caldas y Moraña, que pertenecen a otra delegación de la oenegé. La cifra contrasta, por ejemplo, con los dieciséis que se presentaron voluntarios el pasado verano en la comarca de O Salnés; 7 en Vilagarcía, 6 en Vilanova, y uno en O Grove, Meaño y Cambados.

 Quienes quieran pasar a formar parte de las familias acogedoras en el programa Vacaciones en paz 2017 pueden ponerse en contacto con la asociación a través del email info@sogaps.org o en el teléfono 986262637.

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