Poio escenifica la rehabilitación moral de Alexandre Bóveda

Alfredo López Penide
López Penide POIO / LA VOZ

POIO

Valentín García abraza a su madre Amalia Bóveda, emocionada al recordar a su hermano recientemente fallecido y a su padre.
Valentín García abraza a su madre Amalia Bóveda, emocionada al recordar a su hermano recientemente fallecido y a su padre. Capotillo< / span>

Por primera vez, la Diputación de Pontevedra participó en el homenaje al galeguista

18 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La reciente rehabilitación moral reconocida por el Gobierno hacia la figura de Alexandre Bóveda tomó ayer cuerpo en el homenaje que se le dispensó ante el monumento de A Caeira, en Poio, en el aniversario de su fusilamiento. A este respecto, Xavier Vence, portavoz nacional del BNG, insistió en que aún queda camino por andar, al reivindicar «o recoñecemento institucional do carácter ilegal dos xuízos sumarísimos que se celebraron e a reparación moral de todos os asasinados polo franquismo». En todo caso, la de ayer fue una cita marcada por el pluralismo político -había representantes del BNG, PSOE, PP, Anova y Compromiso por Galicia- y en la que, por primera vez, participó institucionalmente la Diputación Provincial.

El homenaje a Bóveda se hizo extensivo a «os galegos que foron represaliados, forzados ao exilio, encarcerados ou fusilados polo único delito de traballar pola nosa patria e ser leais á república», expuso la concejala Silvia Díaz (BNG). De igual modo, se recordó la labor de divulgación del legado de Bóveda desarrollada por los recientemente fallecidos Fernando Quintela, quien presidió la Fundación Alexandre Bóveda, y Xosé Luis Bóveda Álvarez, hijo del insigne galeguista y vicepresidente de la fundación que lleva su nombre, así como se destacó la figura del intelectual Avelino Pousa Antelo.

La hija de Bóveda, Amalia, visiblemente emocionada, se limitó a agradecer la presencia del centenar largo de personas que acudieron al homenaje, antes de ceder la palabra a su hijo Valentín García Bóveda. Este último, reconoció que la reparación moral de su abuelo no existiría «se non houbera un traballo institucional feito na política», pero tampoco «se non houbera un traballo cívico feito polas asociacións e un traballo de conciencia cidadán».

Carlos Mella, presidente de la Fundación Castelao, dejó claro que «ser galegos é unha maneira de estar no mundo», mientras que Uxío Breogán Diéguez-Cequiel, de la Fundación Alexandre Bóveda, subrayó que «non é tristura as bágoas que envolven este acto, é o orgullo o que nos enche».

Por su parte, Tereixa Carro, de A Regaduxa y en representación de las distintas asociaciones de recuperación de la memoria histórica, lamentó «a resposta fría, distante e herdeira do franquismo» de algunas Administraciones. Puso como ejemplo, la negativa de Portos de Galicia a que se coloque «unha inscrición en homenaxe ás vítimas do terror franquista» en Vilaboa.