Las vacaciones no son para el verano

Decenas de jóvenes dedican al período estival a realizar practicas, estudiar para mejorar su formación académica o preparar oposiciones en las bibliotecas y academias de Pontevedra


Pontevedra / La Voz

Cambia el mar por un océano de libros, la toalla por una silla de plástico, el protector solar por subrayadores y la cerveza por una botella de agua. Su único contacto con el sol es aquel que traspasa las ventanas de la biblioteca y el efecto refrescante del agua se torna en un pequeño aparato de aire acondicionado. La playa de Merce es la biblioteca de la Facultad de Ciencias Sociales de Pontevedra, donde prepara el examen de Médico Interno Residente (MIR). La costumbre que dan los veranos vividos en la misma situación hace de este trance algo más llevadero de lo que a priori pueda parecer: «No es el primer verano ni será el último que me paso entre libros, pero es mejor época para estudiar de lo que la gente cree. Depende de que te guste lo que haces, pero el buen tiempo también da energía para ponerse a trabajar», comenta resignada.

Micaela está viviendo su particular sueño de verano. Se ha pasado a los fogones de un estrella Michelin, y no para cocinar precisamente. El prestigioso restaurante Pepe Vieira de Poio la acaba de reclutar para trabajar en su departamento de comunicación, nada más acabar el grado en Publicidad y Relaciones Públicas. Lo único que le agota de trabajar en verano es el calor, pero lo compensa con mucha ilusión: «Es un trabajo tan bonito que pasarme el verano así no se hace nada duro. Cuando te gusta tu profesión no molesta levantarse cada mañana para ir a trabajar», destaca. Y hacerlo en un momento tan difícil como el actual le hace sentirse una afortunada, aunque cree que la clave es no bajar jamás los brazos: «Esperar sentado en casa a que venga el trabajo es algo imposible. Hay que salir y buscar, ser muy activo e innovador», asegura con convencimiento.

El caso de Fabiola tiene doble mérito: compatibiliza la preparación de la oposición a trabajadora social del Sergas con un empleo becado por la Diputación, en lo que es su primera toma de contacto con el mercado laboral. Al contrario de lo que opina Micaela, para ella es algo tan duro como esperaba. Reconoce que le gustaría pasar el verano con los ocios típicos de la época. Estos tendrán que esperar para ella. Es consciente de que invertir el estío en formarse es necesario: «Si no hago nada en verano se me concentra todo en muy poco tiempo y es imposible organizarse. Con el trabajo por la mañana y las clases por la tarde parece que no me llegan los días», se lamenta.

La recepción de la academia Cegafor se ha convertido, durante el verano, en la segunda casa de Rocío, quien también ha conseguido un empleo en prácticas como administrativa gracias a una beca de la Diputación, algo que no esperaba: «Pedí la beca hace seis meses y en ningún momento pensé que fuera a trabajar aquí», comenta agradecida. Pero la llamada del empleo ha sido una auténtica bendición para ella, que no concibe un verano sin trabajar: «Sé que me aburriría si fuese todos los días a la playa. Prefiero trabajar, aprovechar todo lo que me pueden ofrecer unas prácticas y conseguir algo de dinero para divertirme», asegura.

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