El riesgo de vivir a pie de carretera

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

POIO

CAPOTILLO

En la red viaria de la provincia de Pontevedra se acumulan viviendas contra las que, cada cierto tiempo, impacta un vehículo. Estas son algunas de sus historias

29 mar 2015 . Actualizado a las 13:54 h.

El pasado 18 de marzo, el vuelco de un Audi A3 en la PO-308 a su paso por Combarro, en Poio, volvió a poner de manifiesto los riesgos que, muchas veces, conlleva vivir a pie de carretera. A diferencia de otras ocasiones anteriores, el Audi A3 no impactó contra el cierre de una de las casas que bordean la ya conocida como curva de O Xeito. Así, el Mercedes de una de las vecinas de este entorno, María Luisa Vilanova, que estaba en el arcén a punto de acceder al garaje de su casa, se lo impidió.

Luisa Vilanova recuerda como se encontraba al volante de su coche esperando el mejor momento para entrar en su propiedad cuando escuchó un fuerte ruido. Lo siguiente que observó fue una rueda a la altura de su ventanilla y como el Mercedes se desplazaba impulsado por el Audi hasta que la caja de lo que, a priori, es un cuadro eléctrico detuvo la marcha de ambos coches.

Este fue uno más de los muchos siniestros que los vecinos de este punto que da acceso a la villa de Combarro recuerdan. Sus historias, como las de María Luisa, que perdió a su tía atropellada por un turismo en las proximidades de este entorno, son similares. Hablan de sustos de madrugada, de frenazos inquietantes a cualquier hora del día o de la noche, de velocidades, a su juicio, inadecuadas, o, incluso, consumos excesivos de alcohol...

Es el caso de un vecino de Ribeira que, en abril del 2012, sustrajo un camión de reparto de bombonas de butano que terminó empotrando contra un turismo que estaba estacionado a escasos trescientos metros de Combarro. Era la tercera vez que su propietario, Rafael Pérez era protagonista involuntario de un suceso de estas características, ya que, por aquel entonces, reconocía que en tres ocasiones habían colisionado contra su coche, el de su mujer y el de un familiar.

En la curva de Laño, en Samieira, la Xunta tuvo que actuar sobre el firme para atajar los siniestros que, cada poco, se producían. Vecinos de este entorno señalaron como hubo días, caso del 14 de noviembre del 2011, en que dos vehículos colisionaron contra el mismo poste en apenas unas horas. Hoy, más de tres años después, las marcas de los impactos aún se perciben en muros y cierres.

Hasta que la Administración tomó cartas en el asunto, los vecinos estiman que, de media, se habría registrado una salida de vía al mes. Y el coche terminaba empotrándose contra las propiedades o contra otros vehículos que estuvieran estacionados en el arcén. «Era una barbaridad», apuntó una de las afectadas, quien remarcó que desde que se intervino sobre el asfalto se ha detenido el goteo periódico de accidentes que se venía produciendo.

No ocurre lo mismo en otros puntos de la red viaria de Pontevedra. Las historias de estos vecinos no son únicas. Se repiten en otras zonas de la comarca, donde en carreteras como la N-550 o la PO-531, por poner dos ejemplos, algunos de sus vecinos viven preguntándose cuando se producirá el siguiente impacto.