Samuel Fariña: «El miedo del paciente ostomizado al deporte es más psicológico que real»

Cristina Barral Diéguez
cristina barral PONTEVEDRA / LA VOZ

MORAÑA

Samuel Fariña, entrenador personal y técnico en discapacidad y movilidad reducida, este viernes en la Jornada de Ostomía de Pontevedra
Samuel Fariña, entrenador personal y técnico en discapacidad y movilidad reducida, este viernes en la Jornada de Ostomía de Pontevedra CAPOTILLO

El entrenador personal y técnico en discapacidad y movilidad reducida afirma que menos las disciplinas de contacto, las restantes se pueden practicar con control

22 oct 2022 . Actualizado a las 19:16 h.

Samuel Fariña Cerviño (Moraña, 1977) participó ayer como ponente en la Jornada de Ostomía organizada por la asociación Asseii en el Hospital Montecelo, en Pontevedra. Aunque abordó la actividad física en pacientes ostomizados como entrenador personal que es, también ejerce como técnico en discapacidad y movilidad reducida. Considera que es más que lógica la demanda de estos pacientes —unos dos mil en el área de sanitaria— de poder contar con zonas para poder estacionar 15 o 20 minutos ante una urgencia con su bolsa.

—La actividad física es buena para cualquier persona, ya no solo a nivel físico sino también mental. ¿Qué pasa con las personas ostomizadas?

—En los pacientes ostomizados se crea más temor del que hay realmente. A esta gente por precaución se le dice que no hagan esfuerzos y asimilan el no poder hacer esfuerzos a no poder hacer nada, cuando pueden hacer infinidad de cosas. Las limitaciones al final son más mentales que físicas. Pueden entrenar prácticamente con normalidad, siempre con supervisión de una persona que controle.

—A la hora de hablar de deporte, ¿hay que alguno que no se aconseje o esté prohibido?

—No se aconsejan los deportes de contacto como el boxeo o la lucha porque son disciplinas que pueden provocar una caída extrema. El resto, con su práctica y progresión se pueden hacer. Yoga, pilates e incluso trabajo de pesas controlado se puede hacer.

—¿El mayor temor es que se rompa la bolsa mientras entrenan?

—Sí, aunque es más miedo psicológico que real. Con unas pautas correctas y un control de un profesional no hay problema. Ni se le saldrá la bolsa de ostomía y podrá hacer deporte sin problema ni temor.

—En la charla presentaron un proyecto sobre deporte y ostomía...

—Sí. Pusimos casos reales de clientes donde el cambio físico fue increíble. Por ejemplo, el de David, un paciente ostomizado que pasó de llevar pañales 24 horas durante 21 años a hoy en día poder hacer todo tipo de deportes, tanto ciclismo como natación, entrena en circuitos de alta intensidad tipo crossfit, hace trabajos de esfuerzo. Puede desempeñar su trabajo con total normalidad y tiene la vida de una persona normal. A veces falta el empujón de personas que te animen, que sean más positivas, que te digan ‘prueba esto o busca un profesional, que te va a ayudar y vas a mejorar’. Tenemos un grupo de trabajo con seis pacientes, pero con los que más trabajamos son dos.

—Una de las demandas de estos pacientes es contar con zonas para aparcar 15 o 20 minutos ante una urgencia. ¿Lo comparte?

—No conozco ningún sitio que tenga zonas autorizadas para eso. Es una demanda lógica. Deberían habilitar esas zonas o crear paradas de emergencia, que quizá sería lo más fácil, para ciertas personas con algún tipo de discapacidad.

—Usted también trabaja con pacientes con esclerosis múltiple o daño cerebral. ¿Se ve la vida de otra manera al conocer de cerca esas realidades?

—En todos los campos la mejora es bestial con la actividad física. A veces ellos mismos no lo ven y se lo tengo que enseñar con vídeos para que vean la evolución. A día de hoy está todo más abierto, hay gente nueva, más estudios y más sinergias. A veces el problema es no trabajar en cadena y que la intervención sanitaria, deportiva y de nutrición sea un único eslabón. A nivel personal, te hacen ver que la discapacidad casi la tenemos nosotros, no ellos. Te hacen ver que muchas veces nos quejamos y no tenemos un problema, el problema lo tienen ellos y cada día se levantan, luchan y hacen cosas para mejorar su vida. Nosotros al final nos cargamos de problemas que realmente no existen. Tenemos piernas y de salud estamos bien. Los limitados somos nosotros, no ellos. Siempre digo, ‘ven a trabajar un día conmigo y ya verás cómo te cambia la mentalidad’.