El último incendio del balneario de A Toxa

Maruxa Alfonso Laya
m. alfonso O GROVE / LA VOZ

MORAÑA

MARTINA MISER

El último vestigio del patrimonio arquitectónico de la isla podría tener los días contados. El nuevo plan urbanístico prevé que en su lugar se puedan construir bajo más cuatro alturas

12 dic 2020 . Actualizado a las 20:41 h.

El conocido como balneario de A Toxa no es ninguno de los tres hoteles que actualmente pueblan la isla grovense. El edificio que recibe ese nombre se corresponde, en realidad, con un inmueble construido en 1928 por el arquitecto Juan Argenti y que, durante muchos años, albergó los baños que tan popular hicieron a la isla, pues bajo él se ubica el manantial más grande de la isla. Hoy en día está abandonado, tapiado con paneles blancos y, se cree, en manos de un fondo buitre o de un importante grupo hotelero que se lo habría adquirido, nadie lo sabe con certeza. Lo que sí se temen muchos es que el inmueble esté viviendo sus últimos días. Y esta vez no precisamente por causa del fuego, que ya lo asoló en ocasiones anteriores. Lo que amenaza la pervivencia del último vestigio del patrimonio arquitectónico de la isla es el nuevo plan urbanístico, pues prevé que en su lugar se pueda construir bajo más cuatro alturas. «É un edificio rexionalista e me causa unha profunda tristeza que non haxa ningún tipo de protección legal por parte de Patrimonio da Xunta ou por parte do Concello», lamenta el historiador grovense, Francisco Meis.

No fue este el primer balneario de A Toxa, recuerda Meis. Unas casetas en piedra construidas en 1840 fueron el primer lugar al que la gente acudió a tomar los baños. «Foi un modelo que pervivíu durante varias décadas, ata que Luís Mestre Roi, en 1880, coma arrendatario de varios socios, convertese en administrador do balneario», añade. No está claro si fue Mestre el que construyó el nuevo edificio o si simplemente acometió una mejora de lo que había. Empieza entonces una etapa oscura, de expropiaciones e incendios. Porque el Gobierno Civil, se supone que animado por el marqués de Riestra que posteriormente se quedará con la propiedad, inicia en 1894 el proceso de expropiación del balneario. Alega, para ello, que las instalaciones están en mal estado y que el servicio es insalubre. Al mismo tiempo, los propietarios del inmueble están divididos y peleándose en los juzgados por ver quién gestiona la propiedad. Y en medio de todas estas trifulcas, el 11 de noviembre de 1899, el balneario arde. Fue un incendio provocado. Fran Meis tuvo acceso a un telegrama que el alcalde de O Grove, Francisco Moraña, remitió entonces al Gobierno Civil: «Primeras horas de la noche de ayer ocurrió incendio balneario Toja quedando reducido a cenizas casa baños moderna y fonda Mestre antigua. Según huellas incendio prodújose intencionadamente. Doy conocimiento Juez Instrucción».

La incautación

El fuego destrozó por completo las instalaciones, pero el Gobierno Civil actúa rápidamente. Promueve la incautación del balneario, pues la expropiación se les antoja entonces un proceso demasiado largo «y va a tomar las riendas del barco. Lo hace porque detrás había un cacique que quería explotar las aguas de A Toxa como ya hacía con las de Mondariz», añade Meis. Se refiere al Marqués de Riestra. De hecho, todo el proceso lo inicia Augusto González Besada, que entonces era el gobernador civil y, todo hay que decirlo, íntimo amigo del marqués. El Estado se pone al frente y manda construir un nuevo balneario en el mismo sitio, que está listo en el verano de 1900, cuando los bañistas regresan a la isla. Ese se derriba definitivamente en el año 1928, dando lugar al actual edificio que se ubica en la isla grovense, entre en Louxo y el Gran Hotel, enfrente del tercer establecimiento hotelero, el Eurostar Isla de A Toxa.