Cincuenta años de amor ligados al mueble

Moisés Mendoza e Isabel Touriño recuerdan los difíciles inicios y cuentan cómo disfrutan de la jubilación


caldas / la voz

«No todos llegamos y hoy en día mucho menos». Lo dicen casi al unísono Moisés Mendoza Barros y María Isabel Touriño Viñas. El matrimonio recibe una mañana de viernes en Muebles Mendoza, la empresa de Caldas de Reis que desde su jubilación gestionan sus tres hijos, Rafa, Rosi y Yoli. La excusa para charlar con ellos es que el próximo 7 de julio, sábado, celebrarán sus bodas de oro. Cincuenta años de casados, a los que hay que sumar los cuatro de noviazgo.

Moisés, de 77 años, y María Isabel, de 69, son de esos jubilados que llevan bien esta etapa vital que tienen merecida tras muchos años al pie del cañón. Ahora solo acuden de visita y para ver cómo va todo. «Nos adaptamos bien», asegura el empresario de O Souto (Moraña). Cuentan que les gusta estar activos, tener unas rutinas, salir a caminar, jugar la partida de brisca casi diaria con varios matrimonios amigos y bailar. Ambos son bailarines, más de agarrado, y amantes de la música.

Ya tienen cerrados los preparativos de su fiesta de las bodas de oro. Habrá una misa en la iglesia de Santa Cruz de Lamas y después una comida, servida por un cátering, en Villa Morena, la casa familiar de O Souto. Moisés desvela que le tiene preparada una sorpresa a su mujer, así que ella ya tiene tarea por delante. Huele a viaje. «Yo me merezco dos sorpresas», apunta Moisés, dejando el listón alto.

¿Cómo se conocieron?, se les pregunta. Isabel, que es Troáns, en Cuntis, tenía 14 años. Fue con una tía a un negocio de tejidos y paquetería. Allí conoció a Moisés. Un año después, «un martes de carnaval», remacha Isabel, se hicieron novios. La diferencia de edad no fue un problema. «A mis padres no les pareció mal». Moisés añade que no había motivo: «Se juntó con un responsable».

Se casaron cuando Isabel tenía 19 años. Y hoy siguen «con la misma ilusión», remacha su marido. Riñen, claro que riñen, y ella grita más que él. Moisés es de los que prefieren callar, reposar y pasar a otra cosa. Antes que empresario del mueble, Moisés fue taxista unos años en Moraña y vendedor de electrodomésticos y muebles de cocina. Después de casarse, abrieron la tienda de muebles en Moraña, que en los ochenta ampliaron en Caldas, dejando en Moraña, Don Pino, la fábrica de muebles rústicos y de forja, que funcionó hasta la jubilación de Isabel.

De los inicios recuerdan las horas y la dedicación y el mucho tiempo que la empresa le robó a la familia. Moisés destaca de Isabel que fue y es «buena esposa y madre», toda una compañera de vida. Ella, la cercanía de su marido y la honradez. En breve se trasladarán a la casa que tienen en San Vicente do Mar (O Grove), ya que la playa, esos paseos por el arenal de A Lanzada, es otra de las aficiones que comparten.

Los anuncios de la tele

Moisés fue pionero en Galicia en anunciar su empresa recurriendo a lo que se llama publicidad testimonial. Esto es, que sea el propio dueño de la compañía el que promociona sus productos. Aquellos anuncios dejaron anécdotas y unos buenos resultados. Moisés da algunos detalles. «Primero hice un anuncio yo solo y después ya con Isabel. Eran los años ochenta y recuerdo que pasamos un día entero grabando. Costó mucho dinero, no debo decir cuánto, pero tuvimos unos resultados muy buenos, se dispararon las ventas».

«Nos conocían en toda Galicia y fuera. En todos los sitios, a él más que a mí», subraya Isabel. ¿Y de quién fue la idea de vender muebles así?, se le pregunta. «Fue idea mía, la cabeciña siempre barrena», matiza Moisés. Y tira de anécdota. Muchos años antes, cuando todavía vendía electrodomésticos, se anticipó a la llegada de la electricidad en varias aldeas altas del municipio de A Estrada vendiendo televisores a los vecinos que se lo podían permitir. «Fue en A Toxeira, Montillón y Enviande. Ahora a eso se le llama márketing, ¿no?». Todo un pionero, desde luego.

Muebles Mendoza no fue ajena a la crisis económica. La empresa hoy tiene 12 empleados, pero llegó a contar con 42 en plantilla. En las instalaciones que sus hijos gestionan en la calle José Salgado de Caldas -más de 9.000 metros cuadrados- se empiezan a sentir los brotes verdes. Lo corrobora el patriarca. «Se nota que se está saliendo de la crisis, además de que se vende más que antes, salen muebles mejores, hace unos años se elegían muebles más baratos».

Moisés e Isabel comparten aficiones y el mismo amor por su única nieta de 7 años, pero también tienen sus momentos para cada uno. A él le gusta leer el periódico y ver la tele. A las noticias le sigue llamando «el parte». Es también muy futbolero y dedicará muchas horas estos días a seguir el Mundial. Isabel no oculta que lo que le gusta es ir de compras, «los trapos y esas cosas». Todo amabilidad, se despiden y solo solicitan poder enviar un saludo especial para el público y todos sus clientes. Ahí queda.

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