Alfombras supervivientes en San Lourenzo y Cerponzóns


pontevedra / la voz

El sábado, entre aguacero y aguacero, los vecinos de la parroquia de San Lourenzo, en Moraña, mostraban orgullosos el tinglado que habían montado para proteger sus alfombras florales de la lluvia. Cierto es que le echaron ingenio, puesto llegaron a colocar andamios y plásticos encima de los floridos mantos para que no se estropease la flor. Lograron su objetivo parcialmente, ya que algunos retoques sí hubo que hacer ayer por la mañana, pero lo cierto es que sus alfombras fueron unas auténticas supervivientes. Y ayer, con el cielo un poco más calmado, se pudo celebrar la misa y demás actos sin sustos de por medio y con la satisfacción vecinal bien notoria.

En Pontevedra, el Corpus se celebró ayer en Cerponzóns, una parroquia donde las alfombras las hace el mismísimo «Senado», que es como le llaman los vecinos al grupo de personas que se reúnen desde meses atrás para ir deshojando flores, diseñando bocetos... Empezaron a trabajar a las seis de la madrugada, cuando el cielo aún dudaba entre seguir escupiendo agua o dar un respiro. Pero a los feligreses de Cerponzóns no les importó: se pusieron a la faena sobre el suelo y punto. Al fin y al cabo llevan 36 años ininterrumpidos confeccionando alfombras y solo faltaría fallar ahora. El trabajo se hizo, como siempre, entre sonrisas y mucho frenesí y a las once de la mañana ya estaba todo listo para que vecinos y forasteros pudiesen admirar unos diseños cada vez más sofisticados.

El guion se cumplió a la perfección en esta parroquia pontevedresa. Hubo alborada con gaiteiros, misa, procesión y, por supuesto, la mítica sesión vermú.

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