El fiscal del crimen de Moraña: «Desde el punto de vista emocional fue difícil»

«La verdad es que sobrepasé el límite y ya no pude más», reconoce Pazos tras emocionarse cuando se leyó el veredicto

El fiscal Alejandro Pazos, el pasado jueves tras conocerse el veredicto del jurado
El fiscal Alejandro Pazos, el pasado jueves tras conocerse el veredicto del jurado

Pontevedra / La voz

Noventa y seis horas después de que un tribunal pontevedrés haya dictado la primera sentencia de prisión permanente revisable de España, el fiscal Alejandro Pazos echa la vista atrás para asegurar que el sentimiento que le embarga es el de alivio. «Es como que se queda uno casi desfallecido, pero se siente bastante alivio después de casi dos años. Ojalá hubiera sido antes, pero, al final, ya se ha celebrado», apunta, mientras señala parte del sumario contra el parricida de Moraña, David Oubel, documentación que permanece todavía en su despacho de la quinta planta del edificio judicial de A Parda en Pontevedra.

Asegura que en este procedimiento judicial habría que distinguir dos aspectos muy diferenciados. Por un lado, la vista oral propiamente dicha y, por otro, los aspectos emocionales que, en su caso concreto, se evidenciaron cuando se derrumbó y tuvo que reprimir las lágrimas, circunstancias que le impidieron continuar con su exposición final. «Desde el punto de vista psicológico y emocional fue difícil. Yo ya lo sabía, lo que pasa es que nunca sabes hasta dónde puedes llegar y la verdad es que sobrepasé el límite y ya no pude más. Son cosas que pasan», reconoce.

En cuanto al plano estrictamente judicial, Alejandro Pazos está convencido de que el juicio «era muy fácil. Realmente es de los juicios más fáciles que he tenido, porque todo salió de cara. En un juicio siempre tienes alguna cosa que no te sale del todo y, en este, la verdad es que salió todo, pero es que estaba todo apuntalado».

El fiscal pontevedrés valoró también la actitud del representante legal de David Oubel, que al asumir los planteamientos de la Fiscalía de Pontevedra posibilitó que la presidenta del tribunal dictara el fallo condenatorio en la misma sala de vistas. «Aceptó su derrota», apunta, al tiempo que destaca que no hubiera sido «coherente recurrir después de que su cliente hubiera confesado a todos los efectos» los asesinatos de sus hijas, Amaia y Candela, un doble crimen que sacudió a la sociedad gallega el 31 de julio del 2015.

«Es de los juicios más fáciles que he tenido, porque todo salió de cara. Estaba todo apuntalado»

A la espera de lo que pueda dictaminar el Tribunal Constitucional en relación con la prisión permanente revisable, Alejandro Pazos ya está abordando lo que puede ocurrir con David Oubel en los próximos años. De este modo, indica que, si bien la legislación prevé que podría disfrutar de permisos al cabo de 12 años de internamiento penitenciario, no ocurrirá así en el caso concreto del parricida de Moraña. «Tiene que empezar a asumir el daño», insiste, al tiempo que deja entrever que no se cree el arrepentimiento que Oubel expresó en el juicio.

Aclara que la legislación permitiría que a los 22 años de cumplimiento de la pena pudiese acceder al tercer grado, requisito imprescindible para poder salir en libertad condicional. No obstante, estima que, si persiste en la actitud que ha venido mostrando en los últimos años, «no cabe que se revise el grado».

Pazos entiende que el parricida podría solicitar la suspensión de la condena a los 30 años de prisión efectiva, pero matiza que no se le pasa por la cabeza que, en su caso concreto, se pueda hablar de que se le vaya a conceder la libertad condicional anticipada.

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