Cien años en los Milagros

José Gamallo, natural de Amil, acaba de cumplir un siglo de vida y será homenajeado el domingo por sus vecinos

José Gamallo convive en Amil con su hijo y su nuera.
José Gamallo convive en Amil con su hijo y su nuera.

moraña / la voz

A pocos metros del santuario de Amil vive José Gamallo González en una humilde vivienda que durante estos días está recibiendo una cantidad de peregrinos que nada tiene que envidiar a los recibidos por la Virgen de los Milagros. El motivo de esta romería no es otro que el cumpleaños de este vecino de Moraña, que el pasado 7 de marzo cumplió un siglo de vida.

Aunque sufre algunos problemas de movilidad, Gamallo sale a pasear por su finca casi todos los días: «Gústame facer exercicio, ata fai pouco aínda saía cos animais», afirma con satisfacción. Sin embargo, una traicionera caída y el frío invernal obligaron a José a permanecer en el interior de su casa durante más tiempo del deseado. «Estuvo unos días en cama, pero ahora ya se vale por él mismo; incluso prepara la comida para los animales o va a por leña. En cuanto venga el calor seguro que ya sale a pasear, es muy activo», explican sus hijos, con los que convive. «Eu o frío lévoo moi mal, o calor mellor», apostilla el centenario de Amil.

«Recibín moitas felicitacións» relata un orgulloso José. Los primeros en acudir a su domicilio fueron los representantes del gobierno local, encabezados por la alcaldesa Luísa Piñeiro, que le hicieron entrega de una placa conmemorativa. También familiares, amigos y vecinos fueron a su encuentro y, el domingo, la comunidad de montes le hará un homenaje en la casa de cultura.

En 100 años de vida, Gamallo ha vivido mucho y tiene infinidad de historias que contar, Además, «tiene una gran memoria», destacan sus familiares. Una anécdota que no olvida data del año 1936, al inicio de la Guerra, cuando salió de casa acompañado de sus cuatro hermanos a cuidar del rebaño de vacas. Algunas de las reses se colaron en casa de un vecino guardia civil que, enfurecido, denunció al pobre José imponiéndole una excesiva multa de 1.000 pesetas. En su mente también está siempre su Amil natal, que «creceu moito, antes non había casas arredor da capilla, ahora hai moitas e todas reformadas. Tamén o santuario cambiou, ahora ten moito terreo que antes non tiña», recuerda Gamallo.

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