El temporal «entarima» playas en Poio y esculpe enormes zanjas en la arena en Marín

Marcos Gago Otero
Marcos Gago PONTEVEDRA / LA VOZ

MARÍN

Las mareas recubren Lourido, Campelo y Cabeceira con un espeso manto vegetal y dejan las rocas a la vista en Portocelo y Canelas

08 dic 2023 . Actualizado a las 21:30 h.

Los temporales de este otoño están siendo de los más duros de estos últimos años y están dejando imágenes que llaman la atención en las playas a ambas orillas de la ría de Pontevedra. En lugares como Lourido, Cabeceira o Campelo, el oleaje llevó hasta la orilla un tupido manto de restos vegetales que le han cambiado el aspecto a la habitual «piel» de arena fina por un manto marrón o negro de ramas, hojas y troncos. En la otra parte de la ría, en Marín, el arrastre del agua de lluvia y también las olas han dejado a la vista amplias zonas de piedras y rocas en Portocelo o esculpido con grandes zanjas la playa de Mogor. 

Todos los años se repite el azote de los temporales sobre las playas de la ría, que asumen en otoño y en invierno un perfil muy diferente al de la primavera y el verano. Sin embargo, este otoño, la persistencia de la lluvia y la virulencia de los temporales están haciendo mella más allá de lo normal en las playas, obligando a los Concellos a estar alerta ante posibles incidencias como la caída de árboles y a las autoridades marítimas pendientes de los troncos que abollados por la ría adelante suponen un peligro para la navegación. 

En la orilla norte de la ría de Pontevedra, los estragos de los temporales son más notoriamente visibles en tres puntos, en el municipio de Poio. En la playa de Lourido, en toda la línea de las mareas hay hileras de troncos, ramas y hojarasca que ocultan la arena y que, en el extremo más occidental de la playa se ha convertido en una masa fangosa que no deja siquiera ver la arena debajo. Además, el viento ha derribado varios árboles y las bolsas de agua en cada aguacero dificultan, cuando no cortan, el paso de vehículos por el vial de playas poiense. Lourido, así como sus vecinas Cabeceira y Campelo, se encuentran ubicadas en una zona de la ría proclive a recibir la masa de troncos y ramas que caen al cauce de los ríos que acaban en la ría, especialmente el Lérez. Esa es la razón por la que hay tanta madera acumulada en sus orillas, tanta que en algunos puntos concretos parecería que el mar quiso entarimar las playas.

Más restos vegetales en la playa de Lourido, en Poio
Más restos vegetales en la playa de Lourido, en Poio Capotillo

En la orilla sur, en Marín, el impacto del temporal es distinto pero igual de desolador para las playas. En el caso de Portocelo, por ejemplo, el agua de lluvia se encauza de tal forma que se juntan todos los regatos en la zona más occidental del muro del vial de playas y caen sobre la arena como si fuese una cascada. El resultado queda a la vista. Entre el agua que cae desde la carretera a chorro y el empuje de las mareas abajo, Portocelo pierde arena, que las olas se llevan a la ría. Por esta razón, un tercio de la playa se encuentra convertida en un pedregal y, en principio, seguirá así hasta que en primavera el Concello envíe una pala excavadora que extienda la arena que el mar acumula en su otro extremo.

Los riachuelos que acaban en Mogor crearon grandes zanjas en la playa
Los riachuelos que acaban en Mogor crearon grandes zanjas en la playa M.G.

En Mogor, el impacto procede también de los riachuelos que rematan en la playa y que han esculpido la arena de tal forma que han creado dos extensas zanjas. En uno de estos regatos, la pérdida de arena es tan grande que la zanja es más alta que una persona de pie.

Los problemas causados por la evacuación de aguas torrenciales afectan en general a todas las playas, como se puede también comprobar en los accesos a Canelas, en Portonovo.