María Ramallo: «Metimos la pata, pero la gente nos vuelve a ver como un partido útil»

La alcaldesa de Marín reconoce los errores cometidos por el PP, pero aprecia «menos animadversión». Breve test: «Me gusta desconectar con las películas nórdicas del fin de semana»


santiago / la voz

Una carambola la ha sacado de Marín, su zona de confort político, donde gobierna con una mayoría casi tan asombrosa como la de Caballero en Vigo. La salida de Ana Pastor para escoltar a Casado en Madrid le ha permitido al PPdeG darle un empujón para redimensionar un perfil ganador y práctico de los que no andan sobrados en la provincia.

-Alcaldesa y muy pronto diputada, ¿dará con todo?

-Ha sido todo muy rápido. Sustituir a Ana Pastor será muy difícil, pero estoy encantada. Añado una carga de trabajo, pero llevo ocho años como alcaldesa y tengo un equipo de personas que responden. Asumo que esta situación obedece a los buenos resultados en las municipales.

-Le tocará ser alcaldesa a tiempo parcial, ¿se resentirá Marín?

-Sé que va a ser bueno para Marín. Hubo gente que al principio no entendió que podía compatibilizar el trabajo del Congreso y la alcaldía, e incluso algún amigo puso alguna objeción, me dijeron que me estaba metiendo en un lío. Es un esfuerzo personal, pero tengo claro que yo no tendría que estar en esta situación porque estas elecciones nunca debieron repetirse.

-Su mayoría es insólita en estos tiempos, y más para el PP en la provincia de Pontevedra.

-Es una provincia complicada, pero los ciudadanos saben lo que votan en cada momento. Los resultados del PP en Pontevedra fueron malos en las generales, pero en Marín hubo un comportamiento distinto, y en las europeas, también.

-¿Qué le hace pensar que cambiarán las tornas?

-Todos hemos visto lo ocurrido, con todo lujo de detalles. Y percibo una predisposición diferente, menos animadversión hacia el PP. Es cierto, metimos la pata, pero la gente nos vuelve a ver como un partido útil y lo que quiere es que esto funcione.

-¿Usted cree en la reconversión de Pablo Casado?

-En abril tenía un tono más enfadado por la moción de censura, con mucha tensión inesperada e interna, pero el discurso se ha modulado. Se ha visto que la alternativa es un desastre, y eso te centra. En algún momento pudo proyectar una imagen brusca, con poca empatía, pero al final es el más moderado de todos. Él es el mismo, son las circunstancias las que cambian.

-El BNG y las mareas acusan a los diputados del PPdeG y del PSdeG de hacer seguidismo de sus partidos y no defender los intereses de Galicia.

-Los partidos nacionalistas dicen que solo ellos representan a Galicia y los demás no, por nuestra estructura. Yo coincidí con el BNG en el Congreso -fue diputada en el 2008, y después diputada autonómica- y ya decían que tenían una agenda gallega, pero al final siempre apoyaban al Gobierno de Zapatero. En cambio, nadie pone en duda que Ana Pastor se ha preocupado por los problemas de Galicia.

-Ence no está en primera línea en estas elecciones, pero tienen ahí un buen dilema.

-Aquí tenemos una espada de Damocles. Ence es una empresa fundamental, para Pontevedra y para Galicia. Se habla menos, pero el problema sigue ahí. No sabemos lo que va a pasar, pero sí que en año y medio la decisión del PSOE ha sido allanarse en un recurso y no defender el posicionamiento del Gobierno. Pudo haber un problema de saneamiento, pero ya no.

-Ciudadanos y Vox tuvieron 90.000 votos en Pontevedra, ¿cree que los recuperarán?

-Muchos eran del PP. Esos votantes se han dado cuenta de que la nueva política no ha estado a la altura, no han sido útiles.

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«A tu disposición». Es el estado de María Ramallo (Marín, 1970) en las redes de mensajería. Dice que su única obsesión es resolver los problemas de la gente. Solo así se entiende que haya arrasado en las municipales tras sacar 15 concejales de 21. Se considera práctica, con buen carácter y le gusta la gestión del día a día. Aborrece el postureo, por lo que se siente ajena a lo ocurrido en España en los últimos meses. Licenciada en Derecho, ha pasado ya por la Xunta, el Congreso, el Parlamento de Galicia y la Autoridad Portuaria de Marín, y aún así se ha resistido en alguna ocasión a los ofrecimientos para ocupar puestos orgánicos y públicos más relevantes. Marín le puede, pero ha respondido a la llamada a filas sin dudar.

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