Jordan Gregory, el cañonero del Colorado

El jugador de EE. UU. es el máximo anotador de LEB Plata con un promedio por partido de 20,2 anotaciones


pontevedra / LA Voz

Jordan cumplió 26 años en un verano de incertidumbre. No tenía equipo después de jugar dos años en los Países Bajos. A finales de agosto, una llamada del Peixe Galego le ponía en bandeja debutar en España, un sueño personal que «en mi carrera puede significar mucho si tenemos una temporada exitosa», señala el jugador norteamericano, que aterrizó en septiembre en Marín sin saber casi ubicarla en el mapa. «Es el lugar más pequeño en el que he vivido, pero creo que me estoy integrando bien», puntualiza. Se ha adaptado bien fuera de la pista, pero sobre todo dentro de ella.

El escolta de Colorado es el jugador de LEB Plata con un promedio más alto de anotaciones, con 20,2 puntos por partido. En las seis jornada de liga regular se puso en primer lugar con 121 puntos, seguido con 115 por Nimeley del Zornotza, en la liga Oeste, y de Nesbitt, del Villarobledo, en la Este. Cuando le expones los datos a Jordan sale su carácter humilde. Le resta importancia y habla del trabajo de grupo como si ellos fuesen piezas de un rompecabezas. Y no cree que sea la pieza maestra. En el ránking de la categoría están otros peixiños como Taiwo Badmus, con 80 puntos, y Antonio Pantín y Gerard Sevillano, con 71 y 69, respectivamente. «Muchos jugadores hacen cosas para ayudarnos a ganar, solo somos piezas de un puzle, la puntuación es algo que hago bien para ayudar a mi equipo, así contribuyo», explica durante una de las pocas mañanas que el técnico del Peixe Galego, Javi Llorente, les da descanso.

A él le gusta entrenar, aquí está sin familia y su vida social se entrelaza con la deportiva. Cuando está fuera de la pista se entretiene viendo programas de historia o partidos de la Euroliga para intentar acercarse a la perfección. «Disfruto viendo documentales de la Segunda Guerra Mundial y la Euroliga», dice con interés este norteamericano, que también aprovecha la televisión para aprender bien el español. Su madre y su hermana, en Colorado, fueron unas buenas maestras. «Ellas hablan el español con fluidez, así que llego con experiencia en el idioma, además es más fácil comunicarse con la gente de aquí que con la de otros países en los que estuve», puntualiza. Ayer era uno de esos días en los que el escolta descansaba hasta que a las siete de la tarde comienza el entrenamiento capitaneado por Javi Llorente, del que el norteamericano reconoce que «me permite jugar de una manera que muestra mi versatilidad como jugador».

Ve el baloncesto español como un trampolín de oportunidades para despegar. «Recuerdo ver a la selección española jugar contra los Estados Unidos en los Juegos Olímpicos y hay bastantes españoles en la NBA», cuenta Jordan, que pese a tener años por delante de baloncesto no se ve dedicándose a esto en el futuro. «Estudié psicología y sociología, pero me gustaría dedicarme a vender y alquilar viviendas o a venta de productos», concluye el cañonero del Colorado, que convirtió Marín en su fortaleza donde aniquilar, aunque no siempre lo consigue, las expectativas del rival.

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