Velutina hasta en nichos, neveras o trajes

El otoño no enfría la lucha contra la avispa asiática; casi todos los concellos tienen aún nidos por retirar


pontevedra / la voz

Las espadas siguen en alto en la comarca en la lucha contra la velutina. Las asociaciones, voluntarios, comuneros y concellos que tratan de frenar la proliferación de avispas asiáticas señalan que, dado que hasta ahora no hizo frío y apenas llovió, las avispas siguen sin hibernar y las llamadas vecinales para que se retiren nidos continúan sucediéndose. Además, la caída de la hoja deja a la luz muchos que hasta ahora no se veían, de ahí que los ciudadanos llamen angustiados para que se los retiren cuanto antes. «Hai bastante alarma social, porque tamén houbo picaduras», reconocen los voluntarios. Desde Cuntis, Barro, Vilaboa, Marín o Pontevedra, por citar algunos ejemplos, aportan cifras elocuentes sobre los avisos recibidos para retirar nidos. En buena parte de los casos los números son parecidos a los del año pasado, es decir, que no se multiplicarían los nidos. Incluso en Cuntis hubo una reducción importante. Pero lo que más llama la atención a quienes luchan contra la velutina no son las cantidades, sino el hecho de que la velutina, casi, casi, «está xa ata na sopa».

Desde Vilaboa, el concejal Quico Costa, un pionero en la lucha contra la velutina en la comarca, cuenta que este año tuvieron dos nidos singulares. «En uno de los casos las avispas se habían metido en un traje de aguas que estaba colgado en un galpón. Era curioso ver cómo habían hecho su casa a lo largo de toda la manga», dijo. La otra anécdota tuvo lugar cuando un particular les llamó porque veía asomar un nido de avispas por la boca de un barril de vino: «Ya había aparecido algún otro en un barril, pero en este caso la curiosidad era que se veía por los dos agujeros, que están a distancia. Pensamos que el nido era tan grande que cubría todo. Y al abrir descubrimos que no, que tenía el tamaño de un balón pero que las avispas habían tapado el otro agujero, quizás para que no entrase luz».

Desde Barro, el teniente de alcalde José Sanmartín, coordinador del grupo Stop Velutina en el municipio, añade más casos singulares: «Apareceron niños en alpacas de herba ou tamén nunha pila de esterco e en silveiras. Igualmente, en Portas tiveron un nun nicho do cemiterio».

También en Marín se quedaron perplejos este año con la cantidad de lugares en los que tuvieron que deshacer nidos. Lo cuenta Alberto Mallo, de Depolgal: «Ata sacamos un dunha neveira que estaba nun galpón. Estaba aberta e alí se meteron a facer o niño», señaló.

Cifras e inventiva

Las cifras de nidos retirados que manejan las distintas agrupaciones todavía son grandes. En Marín, por ejemplo, recibieron 341 avisos este año y retiraron 250 nidos. Se trata de unos números semejantes a los del 2017. También están en números parecidos a los del año anterior en Pontevedra o Barro. Desde todos los puntos cuentan que cada vez hay más inventiva y experiencia, por lo que es más fácil atacar los nidos. En Marín tienen varios casos de avispas que anidaron a mucha altura y se prevé atacar con drones. En Barro, sin embargo, están probando la fórmula de deshacer los nidos altos tirándoles con balines y luego fumigando. Y en Vilaboa se fijaron en una práctica que ya aplican en otras comunidades y que no descartan poner en práctica aquí: «Están atacándolos con pelotas de

paintball

a las que les meten insecticida. Puede que no sea una mala idea», señala Quico Costa. José María Domínguez, portavoz del grupo de voluntarios que luchan contra la velutina en Pontevedra, señala: «

Seguimos retirando moitos niños e cada vez hai que gastar máis cartos e buscar máis alternativas porque aparecen nos sitios menos pensados. Este ano vimos algúns no chan e tamén en muros de terra»

. Todos coinciden en que, hasta que haga frío, tendrán trabajo.

En Marín, voluntarios de la asociación Depolgal retiraron un nido de dentro de esta nevera, que estaba en un galpón. Llevan sacados 250 nidos este año.

En Vilaboa toparon este barril, en el que por fuera ya se veía que guardaba un nido dentro. En Cuntis, Pontevedra y Marín también se les dio el mismo caso.

En Barro, toparon este nido en un cuadro eléctrico. Fue retirado, al igual que otros 200. También hubo casos en pilas de estiércol o alpacas de hierba seca.

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