Las mellizas que llevaron a papá al podio

Nieves D. Amil
nieves d. amil PONTEVEDRA / LA VOZ

MARÍN

MARCOS MIGUEZ

Aprovechó la baja paternal para preparar el campeonato del mundo de cuadriatlón y fue plata

05 sep 2018 . Actualizado a las 20:33 h.

Marta y Sofía están detrás del éxito deportivo de su padre. Ellas no lo saben. Apenas tienen tres meses, pero su nacimiento fue un punto de inflexión en una vida dedicada ya al deporte. Contra todo pronóstico, su llegada al mundo dio a su padre Jonathan Monteagudo algo muy valioso, tiempo. Y eso porque tiene dos ángeles que duermen muchas horas y le permiten disfrutar de la paternidad y de su otra debilidad, el piragüismo y el triatlón. En esta aventura también tuvo mucho que ver el Club de Triatlón Coruña, al que pertenece, su mujer Ana y su hermano Adolfo, que fue quien puso la semilla del deporte en su corazón siendo todavía un niño. Pero vayamos por el principio.

Este marinense de corazón y coruñés de adopción se puso hace unos meses el reto de acudir al Campeonato del Mundo de cuadriatlón, una disciplina deportiva que aúna natación, bicicleta, carrera a pie y piragüismo. No fue de la noche para la mañana, esta locura deportiva se gestó el año pasado en Asturias, cuando ganó al que entonces era campeón del mundo en esta disciplina, Enrique Peces. Se vio con fuerzas y su familia le dio el último impulso, el empujón que necesitaba para buscar retos aún mayores. Así que pensó: «¿Por qué no?».

Aprovechó la baja de paternidad (su mujer volvió al trabajo) de cuatro meses para cuidar de sus pequeñas y entrenar. Pero en medio de este esfuerzo deportivo había otro económico. ¿Cómo se subvencionaría? «Esta siempre es una de las partes más complicadas, la logística del desplazamiento, la estancia... suelen ser aspectos caros», reconoce Monteagudo. El Club de Triatlón Coruña sabía que tenía potencial, así que montó una campaña de crowfunding para recaudar dinero. Tenían que sumar 500 euros para poder viajar al Campeonato del Mundo de Alemania. «Colgaron mi historia y cuál era el objetivo, podías colaborar con diez, veinte o treinta euros a cambio de un regalito del club», explica este atleta, que pronto reunió 340 euros. «Mis compañeros habían conseguido otros doscientos por si nadie ayudaba», reconoce.