Un «amor» de mujer que celebró por todo lo alto sus cien años

Fue maestra y le encantaba pintar cuadros y leer libros


marín / la voz

Dicen que los libros dan la felicidad. Y es muy probable que sea cierto. Porque Oportuna Soidán Moreira, una mujer de Marín que falleció hace unos días, era una empedernida lectora y también una persona feliz. Así la recordaban ayer quienes la querían, que la definían con una de las palabras más maravillosas que tiene el diccionario: «Oportuna era un amor, un gran amor de mujer», enfatizaba un familiar. Oportuna murió a los cien años y después de unos meses con algún que otro achaque. Llevaba un par de años viviendo en Vigo, con su hijo Pepe. Pero hasta entonces residía sola en Marín y se defendía perfectamente. Con buena salud y mejor ánimo, Oportuna leía un libro tras otro y, además, había encontrado otra grandísima pasión. Le encantaba pintar y lo hacía con buena mano, de la que dan cuenta los cuadros de paisajes con los que ahora la recuerda su familia.

Antes de que la jubilación le permitiese disfrutar de sus aficiones, Oportuna tuvo una larga carrera laboral. Era maestra. Primero dio clase en dos academias de Marín y posteriormente se sacó las oposiciones y se marchó a Huesca a ejercer como docente. Estuvo casada con José Filloy, del que enviudó. Y tuvo dos hijos, Pepe y María Inés. Contaba también con tres nietos y otro trío de bisnietos. El año pasado, en agosto, la familia se reunió a su alrededor para celebrar su centenario. Fue un día maravilloso. Tanto, como lo era Oportuna.

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