Alfredo Velo: «La familia y la escuela deben luchar contra el desapego rural»

La UNED impulsa un seminario sobre los desafíos que afronta el campo gallego y su realidad plural


pontevedra / la voz

Alfredo Velo Antón (Pontevedra, 1978) no es un ponente al uso. A partir del próximo lunes impartirá el curso Revalorizando el rural en el centro asociado a la UNED de Pontevedra. Un seminario en el que este hombre abordará el pasado, presente y futuro del rural gallego. Velo reside en San Xulián (Marín) y lleva siete años intentando vivir de la agricultura ecológica.

-¿Siempre le interesó el rural?

-El origen de todo esto está en un viaje que hice en el 2005 a Brasil a través de la oenegé Amarante, donde conocimos comunidades que viven en el rural, gente muy joven que desempeña diferentes funciones.

-¿Cómo surgió este curso?

-Alguien me dijo que por qué no me animaba a presentar un proyecto sobre el rural. Me puse a trabajar en ello y de ahí surgió este primer curso.

-Abordará los desafíos de un rural que se queda sin habitantes. ¿Qué mensaje quiere transmitir a los asistentes?

-La importancia que tiene el rural y el estado de abandono en el que está. Recuperar un poco esos conocimientos del saber popular a través de la tradición oral, que yo creo que es la base para empezar a caminar. Si no tenemos esa referencia de los mayores, nuestro camino se desorienta. Se pierde la palabra, la toponimia y mucho patrimonio que habría que revalorizar e incluso descubrir.

-¿El desapego hacia el rural tiene que ver con ese abandono?

-Sí. Y de ahí el papel importante que tiene que jugar la familia, pero también la escuela, contra ese desapego. La escuela tiene que ser el eje básico para mantener esa estructura y esa dinámica de tener como referente a los mayores. Todo el mundo tiene a algún familiar o a algún amigo en el rural y hay que potenciar y mantener esas relaciones. Nuestra historia es totalmente rural, Galicia ganadera y agropecuaria.

-Hay quien dice que se iría al rural si hubiera servicios. ¿No es la pescadilla que se muerde la cola?

-El acceso a los servicios es cierto que facilita mucho. Una opción es cuando hay una comunidad local que de alguna forma funciona como un eje vertebrador y hay fondos para mantenerla, como era antes una comunidad agraria que se autogestionaba. La base es crear bienes comunes que hagan que una aldea o una parroquia mantengan ese espíritu colectivo.

-¿No es una utopía en una sociedad tan individualista?

-Es complicado. Necesitamos gente joven y los niños tienen que criarse en el rural para que cojan ese cariño.

-Y a todo eso se suma la crisis demográfica de la comunidad...

-Sí. Un paso puede ser recuperar las escuelas en lugar de cerrarlas. Sería una forma de decir queremos que la gente joven con hijos venga y hagan vida aquí. Hay mucho rural abandonado, muchas fincas abandonadas y que se pueden trabajar, se pueden procesar los alimentos... Se puede generar una economía local en ese entorno. Hay el ejemplo de Islandia. A veces el problema es que no hay consumidores. Quizá habría que replantarse que en pequeños municipios haya varios supermercados que hoy en día no se abastecen de productos locales, sino de fuera.

-¿Se puede vivir de la agricultura ecológica?

-En alguna época del año sí, en otras no. Hay que buscarse la vida con otros trabajos. Durante diez años también di clases a personas inmigrantes en Marín.

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