Viviendas que no valen más que su piedra

Promotores acceden a demoler sin coste ruinas a cambio de llevarse los sillares


marín / la voz

Los edificios en estado ruinoso suelen ser un quebradero de cabeza para sus propietarios. Su mantenimiento en unas condiciones de higiene mínimas es costoso -las zarzas lo invaden todo con rapidez incluso en los cascos urbanos- y los avisos de los concellos por incumplir bandos de ornatos y normativas urbanísticas se pueden transformar en multas en cuestión de meses.

Por su parte y ante la proliferación de este problema en toda Galicia, la Xunta tiene en cartera la aprobación de una ley que permitirá la expropiación forzosa al 50 % de su valor de propiedades en ruinas que sus dueños no vayan a restaurar o demoler.

Estas son situaciones más frecuentes de lo que parece, porque en más de una ocasión y sobre todo a partir de la última gran crisis económica, muchos dueños, aunque quisiesen, no tienen dinero para afrontar ni la rehabilitación de inmuebles ni la demolición de los mismos.

Una tercera vía se abre camino en la comarca. Se trata de una especie de intercambio: demolición gratuita a cambio de la cesión sin coste de la piedra de los edificios abandonados. Esta opción suple la obra cara de la moneda: la relativa dificultad que muchos constructores afrontan al hacer rehabilitaciones de viviendas para hacerse con sillares suficientes en ampliaciones de volumen o reposiciones de piezas dañadas. La buena piedra labrada escasea relativamente y no es lo mismo dar un piso a una casa antigua con sillares de calidad que hacerlo con ladrillo o con revestimiento en losas.

Uno de los ejemplos más relevantes de esta fórmula de acuerdo entre partes se evidenció ayer en Marín, donde la junta de gobierno local dio licencia de demolición de seis edificaciones en la calle Méndez Núñez. Se trata de una hilera de antiguas fábricas y viviendas de las que solo quedan en pie precisamente las estructuras de piedra y que, sin posibilidad ni previsión de reconstrucción, solo son un riesgo para la integridad de los viandantes. Hay tramos de fachada precintados por el riesgo de caída de cascotes a la vía pública. Y también son un problema, no ya de ornato, sino de salubridad, porque sus dueños tienen que cortar la maleza que lo invade todo cada cierto tiempo.

El concejal de Urbanismo de Marín, el popular Manuel Santos, explicó a La Voz que la licencia de derribo cuenta con el visto bueno del Ayuntamiento. La demolición la llevará a cabo una empresa particular, que alcanzó un acuerdo con los dueños de las distintas parcelas afectadas. Estos están dispuestos a que la constructora aplique la piqueta a las edificaciones y se lleve la piedra, con lo que dejaría limpia las fincas.

Mayor seguridad

El promotor conseguirá así varias toneladas de sillares de calidad para obras que precise. Y por último, levantará un muro de cierre de bloques de hormigón, pintados de blanco. Es una solución que, según explicó el edil marinense, mejorará sustancialmente tanto el aspecto como la seguridad vial de un ámbito que está en pleno centro de Marín, a escasos metros de la Alameda, el Concello y un parque infantil.

Otras dos edificaciones, en esta caso antiguos bloques de vivienda, también en piedra, hacia el lado más próximo a la rúa da Estrada, llevan meses con redes colgando en sus fachadas para retener cualquier cascote que se desplome de las paredes. Santos indicó que también está previsto el derribo de estas dos construcciones, pero que la piqueta, en estos dos casos, la aplicarán sus propietarios directamente.

Sea como sea, el gobierno local incentiva medidas que sirvan para poder adecentar su centro urbano, y sacar la imagen de una manzana entera en ruinas, pendiente de la aprobación de una modificación del PXOM que permita el desarrollo urbanístico de este ámbito.

La piqueta no es la solución para edificaciones situadas en zonas monumentales protegidas, como es el caso de la ciudad de Pontevedra. Aquí existe un Catálogo de Edificacion e Elementos a Conservar, que recoge más de 160 referencias en el casco urbano -73- y en el rural -88-. Es una cifra relevante, que enfatiza por sí sola el valor arquitectónico de la ciudad del Lérez, y que además no tiene en cuenta los monumentos ni los edificios del centro histórico, que figuran con una protección propia a través del Peprica.

Este catálogo está anticuado y ahora, 22 años después de su aprobación, el Concello pontevedrés se ocupará de su revisión y puesta a punto. Se tendrán en cuenta aquellas construcciones que merezcan alguna medida de proteccion, tanto por su singularidad como por ser obras de autor o por cualquier otra razón relevante o de interés.

Lonas para estructuras

En Sanxenxo, el estallido de la burbuja imobiliaria dejó estructuras a la vista, edificios sin acabar y dispersos por la villa e incluso urbanizaciones en el rural. En tiempos recientes se han tomado medidas destinadas a mejorar el aspecto de aquellos en mal estado. El pasado verano el propietario de un bloque sin acabar en la calle Madrid, a escasos metros del Concello, colocó una gran lona decorada. No es una solución definitiva, pero al menos evita la visión del transeúntes de las placas de los pisos y de las columnas de forjado al aire, una imagen que afeaba el corazón de la capital turística de las Rías Baixas.

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