El bienio fantástico de Pontevedra

Fernández Lores anuncia hasta 2019 más de 40 millones de euros en obras. La ampliación de la pasarela a Marín, la Ronda Leste y la variante de Alba, se reactivan


Esta semana acabo de escuchar a Miguel Anxo Fernández Lores pronosticar que este mandato, el quinto de su hegemonía municipal en Pontevedra, «será el más potente e importante en inversiones». El alcalde se jacta de que hay una previsión de gasto de «más de 40 millones de euros» que, según el regidor, se plasmarán en los dos años escasos que restan hasta llegar a la próxima cita electoral local.

Gran parte de esa cuantía es inyectada por proyectos que sufragan total o parcialmente otras administraciones con las que el Ayuntamiento establece colaboraciones y convenios que se plasmarán en este «bienio fantástico». Sin embargo no todos piensan igual: la oposición cree que el alcalde «hace trampas al solitario» al apropiarse para hacer esa cuenta de los fondos que aportarán Diputación, Xunta y Gobierno central. Lores les replica que «invierten aquí por que se negoció con ellos hasta perder el conocimiento», y pone como ejemplos las largas conversaciones que sirvieron para activar proyectos como Gran Montecelo o la Ronda Leste.

Sin embargo esa disparidad de visiones entre alcalde y resto de los grupos no impide atisbar que el edil nacionalista percibe que para las dos últimas anualidades de este mandato no le vendría mal a su gobierno en minoría asociarse para estabilizar la acción ejecutiva hasta los próximos comicios. En el mismo debate en el que Lores reivindicó aquella capacidad inversora, también tuvo tiempo para hacer un guiño de complicidad «solo a Marea y al PSOE, por que hay más afinidad», precisó. «Tenéis la mano tendida siempre que vuestras propuestas no vayan en contra de nuestro programa», coronó Lores. Veremos si hay respuestas.

Más «ruta del colesterol»

Las obras públicas concitan gran parte de ese monto de dinero siempre que se cumplan los plazos. De modo que no será extraño asistir a semanas como esta que acaba de concluir en la que el Concello ha tenido que tramitar al galope las demandas de otras administraciones a fin de no perder las partidas presupuestarias que garantizarán la ejecución. O para desatascar proyectos que estaban atorados. Así desde una junta de gobierno municipal exprés hasta sendos acuerdos con Diputación y Xunta de Galicia, han ocurrido en apenas dos días después de haber aguardado meses por novedades que no llegaban. Y de propina, nueve años más tarde de su cierre, el Gobierno gallego garantiza su compromiso de restaurar el anterior edificio administrativo de Benito Corbal, 47 conforme el acuerdo que sancionó el jueves el consello de la Xunta de Galicia. El proyecto que supondrá el gasto de más de 5 millones de euros, ya entra en trámite de licitación.

Yendo por tiempos, el miércoles pasado el Concello le pasó a Costas del Estado, la propiedad de un tramo de la PO-12 (autovía a Marín) que el Ministerio de Fomento le había cedido solo unos días antes. La titularidad municipal sobre apenas quinientos metros del vial es un recurso legal que facilita dar continuidad a la popularmente conocida entre los ciudadanos como «ruta del colesterol», que transitan a diario cientos de peatones y ciclistas. Costas será la encargada de licitar, contratar y pagar las obras de ampliación de la pasarela peatonal que continuará hasta el infausto nudo de Mollavao, lo que costará más de medio millón de euros que ya están consignados y no se podían perder. Las obras obligan a reducir a un carril de salida en ese trozo de la PO-12, auténtico nudo gordiano de que Fomento le pasase la propiedad al ayuntamiento a fin de escabullir las restricciones que implicaría que aún siguiera siendo autovía del Estado.

Más allá de esos tecnicismos, supongo que a los usuarios de ese delicioso paseo les interesará saber que van a disponer en un futuro próximo de casi 500 metros más de pasarela. Se trazará donde ahora muere el paseo (frente a la rotonda de la antigua Malvar Construcciones) y llegará a la siguiente rotonda, la que se elevó para el enganche tan angustioso como peligroso con la Autopista del Atlántico y la variante de Marín.

Otras infraestructuras

Del mismo modo esta semana que concluye albergó el fin de las incertidumbres sobre la futura Ronda Leste, que pese a su pomposo nombre será un vial de poco menos de un kilómetro pero que servirá para oxigenar los accesos al futuro Gran Montecelo y a Príncipe Felipe. Hubo que desbaratar el proyecto anterior y asumir Diputación y Concello, que serán quienes paguen, un 40% de incremento de los costes tanto de construcción como de expropiaciones por la acumulación de errores anteriores.

Es más o menos el mismo guion de lo que pasará con otra infraestructura necesaria, la nueva variante de Alba. Las tres administraciones implicadas (Ministerio de Fomento, Xunta de Galicia y Concello de Pontevedra) parece que por fin habrían llegado a un principio de acuerdo para resolver el futuro nudo de comunicaciones que resolverá una rotonda que se planea ahora en una zona de Cerponzóns que resultaría menos lesiva para el vecindario y dispondría de la necesaria amplitud para los giros. Más vale tarde que nunca. Aunque esté resultando tan irritantemente lenta la búsqueda de una solución al disparate del túnel de escaso gálibo en Alba, donde cada dos por tres se empotran vehículos pesados.

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