Obradoiro y Peixe, a años luz

La primera reunión ofical entre ambos clubes para negociar un acuerdo de filialidad deja posturas muy distantes y un club marinense desanimado


Pontevedra / La Voz

No era el mismo el Marín Ence Peixe Galego que volvió de Santiago que el que había ido a reunirse con la directiva del Obradoiro CAB para intentar llegar a un acuerdo de filialidad. Camino de allí iba uno cargado de optimismo que veía a su plantilla jugando la próxima temporada en LEB Oro. En el viaje de vuelta llegaba a Marín una directiva que a duras penas podía sostener su propia fe en conseguir los requisitos que le piden desde el club compostelano.

Sabían que las cuestiones deportivas no iban a suponer ningún problema para ninguna de las dos partes, y estaban convencidos de que tendrían que dar todas las facilidades posibles para garantizar a la institución santiaguesa unas cuentas saneadas y al día. Lo dijeron desde el primer momento, y llevaban bajo el brazo el compromiso de mostrar los números del club cada dos semanas -un plazo prudencial para hacerlo viable, cómodo y eficaz para ambas entidades- y una transparencia absoluta de cara a su futura matriz.

Pero las preocupaciones de los compostelanos ni siquiera pasaban por ninguna de estas dos cuestiones. La propuesta que se encontraron sobre la mesa tan pronto llegaron a la sede del club santiagués daba por hecho que la buena voluntad de los marinenses incluía ambas propuestas como punto de partida de un convenio en el que lo cierto es que el único que arriesga es el equipo de la ACB, que tendría que responder con su propio aval de la máxima categoría del baloncesto español del Peixe en la inmediatamente inferior. Es decir, si el club marinense cumple con sus compromisos económicos y fiscales, solo habría beneficios para ambas partes. Pero, ante cualquier problema o impago del Peixe, sería el Obradoiro el que tendría que responder con el dinero depositado en la ACB, que tendría que reponerlo la siguiente temporada.

Mayor implicación

De ahí que en la mesa de negociación de ayer el protagonismo lo tuvieran los números. Los compostelanos quieren que la aportación del equipo azul sea mayor y más tangible que el simple apoyo a nivel de plantilla -podrían echar mano de los jugadores estrella del cuadro marinense si lo necesitaran- y de transparencia.

Pero los celestes solo cuentan con un mes y medio para cumplir los requisitos que les imponen los compostelanos, y no lo ven viable. Saben que el plazo dado por la Federación para depositar el aval para LEB Oro, el 3 de julio, no es el verdadero problema, ya que la institución nacional siempre se ha mostrado comprensivo con los clubes y con cuestiones formales. Pero, aunque la fecha límite pudiera ampliarse en un par de semanas más, el club no se ve capaz, con su estructura y medios actuales, de conseguir el objetivo marcado inicialmente por el Obradoiro.

Por eso, con los ánimos mucho más fríos, y sobre todo bajos, de lo que empezó la reunión terminó, con la vista puesta en las próximas dos o tres semanas. Será entonces, durante un nuevo encuentro, cuando el futuro del Peixe Galego vaya apareciendo al final del túnel que atraviesa en estos momentos con mayor claridad.

carmen garcía de burgos

pontevedra / la voz

LEB Oro

Las negociaciones se reanudarán en dos o tres semanas para despejar el futuro marinense

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