Dos generaciones de ganadores

Ascenso a LEB Oro y subcampeonato de España: dos hazañas azules, dos pósteres


pontevedra / la voz

Dicen que el mundo se rige por ciclos, que todo se repite. Tanto en la naturaleza como en la sociedad. Las cuatro estaciones, las elecciones, los días o la vida. Hasta los caprichosos caminos del destino deportivo entran en ocasiones en este bucle infinito. Algo así deben pensar en el Marín Ence Peixe Galego. Con el subcampeonato de España conseguido por el equipo cadete en el año 2012 todavía reciente en la memoria azul, cuatro años después un nuevo éxito, el ascenso a LEB Oro del equipo sénior, reinicia el lapso triunfal de la escuadra de O Morrazo.

Óscar Matesanz y Gregorio Adón, integrantes cada uno de las dos generaciones de campeones y testigos directos de los éxitos de uno y otro equipo, intercambian elogios. «Ese equipo daba espectáculo, jugaban muy bien», recuerda el dominicano. «Ellos fueron los que hicieron que la gente se enganchara más al baloncesto en Marín», agradece el caribeño que lleva diez años vistiendo el azul del Peixe.

Tras saludar con admiración a Adón, Matesanz quiso extender su felicitación a toda la plantilla por un año histórico en el que el cadete de aquel equipo irrepetible se queda con «el derbi de siempre contra los de Cambados, me encantan, la emoción que hay y los mates de Green que son un espectáculo, verlo jugar es increíble», afirma.

Separadas por cuatro años, las dos hazañas comparten similitudes. Ambas fueron completamente inesperadas. «Recuerdo que mi madre, cuando vio que nos tocaba el primer partido contra el Real Madrid, me dijo: bueno estuvo bien haber llegado. Y al final le ganamos», revive el canterano Matesanz que guarda a buen recaudo su medalla de subcampeón. «Ganarle al Madrid fue increíble, ese subidón nos duró ya todo el campeonato», explica el pívot del aquel mágico quinteto que todavía tiene la espina clavada de perder con Cajasol en la final con un pabellón de A Raña abarrotado.

En esas atestadas tribunas estaba un joven Gregorio Adón. «Vi todos sus partidos», recalca el dominicano que regresó la pasada semana a las canchas tras pasar lesionado un mes. «Viví ese campeonato como una fiesta en Marín, todos los partidos eran muy intensos», destaca el escolta.

Aunque en el partido definitivo ante Morón, Matesanz no pudo estar en las gradas por culpa de los exámenes, sí que acude regularmente a ver al que sigue siendo el equipo de sus amores. «No me esperaba que llegasen tan lejos, pero cuando los empecé a ver ya me di cuenta que jugaban muy bien y muy compenetrado», afirma el laureado cadete señalando al único factor común entre ambas plantillas como el principal responsable de los éxitos cosechados por el Peixe: Javi Llorente.

«Prepara muy bien a los jugadores físicamente y no solo eso, el entrenamiento de pista también lo hace bien, prepara jugadas, sabe analizar bien el momento y escoger al jugador», destaca con admiración un Matesanz que sigue jugando al baloncesto aficionado y que estudia volver a competir, «en un nivel bajo», la próxima temporada.

Todo lo demás son diferencias. «Ellos jugaban de una forma muy diferente a la nuestra», apunta Adón destacando que «los tenían como uno de los peores equipos del campeonato y consiguieron pasar todas las fases, supieron aprovechar la ventaja de jugar en casa». El subcampeón de España acepta la tesis del dominicano y señala disparidades como «defender duro, ir a por los rebotes y, si podíamos salir corriendo, hacerlo», matiza un Matesanz que confiesa que su equipo tenía muy bien preparadas «unas ocho jugadas», por si la opción de contragolpe no era posible. «Aunque el objetivo era correr, correr y correr», apostilla Óscar.

En plena comparación entre quien completó el reto más difícil. Ninguno de los dos puede decidirse. «Son competiciones distintas», coinciden ambos peixiños. «No es lo mismo jugar entre chavales que al nivel al que están ahora, me parece más impresionante la de ellos», argumenta Matesanz.

Evidente es que ambos logros son extraordinarios y del mismo modo que ocurrió con la gesta del 2012, La Voz de Galicia volverá a editar un póster conmemorativo de la última hazaña de la escuadra marinense que regalará con cada ejemplar del periódico el próximo sábado. Del tamaño de una televisión de 32 pulgadas, incluirá fotografías, estadísticas y reportajes de la celebración de otra inolvidable proeza del Marín Peixe Galego

«Ese equipo daba espectáculo, ellos hicieron que la gente se enganchara más al baloncesto en Marín»

Jugador del Peixe Galego

«No me esperaba que llegasen tan lejos pero cuando empecé a verlos me di cuenta de que jugaban muy bien»

Excanterano del Peixe Galego

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