Aventura pontevedresa en Londres

La capital londinense es una de las ciudades europeas que acoge a más jóvenes emigrantes, que en la comarca son menos que hace cinco años

Roge (centro) y Lara (derecha) se marcharon a Londres en el 2012, donde aún residen.
Roge (centro) y Lara (derecha) se marcharon a Londres en el 2012, donde aún residen.

pontevedra / la voz

Son muchos los pontevedreses que en los últimos años han cogido las maletas para irse a otra comunidad autónoma u otro país. En la comarca fueron, en concreto, 26.131 solo en los últimso cinco años. Y a esas cifras hay que sumarle todos los vecinos de municipios como Sanxenxo, Marín, Caldas de Reis, Cuntis o Moraña que, a pesar de no formar parte de la delimitación territorial, sí están dentro del área de influencia de la capital de provincia. Tras varios años de subidas casi constantes, el gráfico empieza ahora a bajar, y las cifras del 2014 arrojan resultados más esperanzadores.

La franja de edad a la que menos le cuesta coger las maletas y empezar de cero en otra parte es a los jóvenes no tan jóvenes. De 30 a 54 años se fueron el año pasado 4.322 habitantes solo de la ciudad del Lérez, Barro, Campo Lameiro, A Lama, Poio, Ponte Caldelas y Vilaboa.

Lara y Rogelio son dos de ellos. Tomaron la decisión un poco antes que la mayoría, y engrosan la lista de los 4.338 vecinos de la comarca que dejaron Galicia en el 2012. Solo el año antes se había superado esa cifra gracias a otros 4.367 emigrantes nuevos. Ni Lara ni Roge habían llegado todavía a la treintena. Tampoco lo han hecho ahora, pero sendos golpes de mala suerte propiciados por la acuciante crisis acababa de dejarlos sin trabajo a ambos. Se habían conocido hace apenas unos meses pero, cuando Lara se disponía a comprar ya el billete a Londres que había anunciado a sus familiares y amigos, Roge no quiso perder la oportunidad de lanzarse a compartir aventura.

Unas semanas antes de irse hicieron un último intento en una oferta de trabajo temporal que les llegó por casualidad, pero las condiciones laborales terminaron de convencerlos. Cumplieron con su función, hicieron las maletas y aterrizaron en Heathrow. Hasta hoy.

Expectativas de cambio

Los dos han mejorado inconmensurablemente su inglés, con el que ya se manejan sin ninguna dificultad, y Roge está a punto de empezar un curso para hacerse profesor en un colegio privado de Londres. La titulación, la experiencia y, sobre todo, el idioma le abrirán muchas puertas en el futuro. Porque, cuando piensan en él, se ven en España de vuelta. Regresar a Pontevedra no entra en sus planes, ni en los de otros muchos pontevedreses de nacimiento que han coincidido allí, y son conscientes de que su ciudad de origen no está lista para volver a acogerlos. Encabeza la lista de las grandes urbes gallegas con mayor tasa de paro, y en ella no parece que el panorama haya mejorado. Por eso, piensan a corto plazo en Madrid.

También las cosas han cambiado por su país de origen, y las posibilidades laborales al menos existen. También para Lara, licenciada en Comunicación Audiovisual quien, tras conseguir varios empleos, se encuentra ahora ante un proceso de ascenso que no puede ganar, sin embargo, a sus perspectivas de evolucionar en el sector del márketing digital, en el que ha estado formándose a distancia durante los últimos dos años.

Es también esta posibilidad de recuperar un futuro la que ha logrado disuadir en los últimos meses a cada vez más pontevedreses de abandonar su tierra natal. Aun así, siguen haciéndolo. Pontevedra, el más poblado y grande de los municipios de su entorno, es el que perdió, al menos temporalmente, mayor número de vecinos. Si en 1992 fueron 1.037 los que marcharon, en el 2009 eran ya 2.848 los que lo hicieron, mientras que en el 2010 fueron 2.575; en el 2011, 2.751; en el 2012, 2.746; en el 2013, 2.865; y en el 2014, 2.705.

Puertos de mar

El siguiente en cuanto a cantidad de emigrantes fue Marín, que terminó el año 1992 con 295 personas menos en su padrón; en el 2009 registró ya 897 menos; en el 2010, 985; en el 2011, 948; en el 2012, 894; en el 2013, 899; y en el 2014, 983. Poio, por su parte, ocupa el tercer puesto con 729 vecinos en el 2014, mientras que en 1992 fueron 196; en el 2009, 701; en el 2010, 710; en el 2011, 744; en el 2012, 760; y en el 2013, 811,

Otro puerto de mar, aunque utilizado principalmente para fines turísticos, Sanxenxo, encarna el cuarto de la lista. Hace veintirés años se le fueron 120, y el número fue ascendiendo poco a poco hasta los 435 del 2009, los 465 del 2010, los 528 del 2011, los 503 del 2012, los 515 en el 2013, y los 679 del 2014.

Siguiendo este mismo criterio, el siguiente concello sería Bueu, del que se fueron 93 personas en 1992; 253 en el 2009; 279 en el 2010; 284 en el 2011; 239 en el 2012; 245 en el 2013 y 315 en el 2014. Caldas de Reis lo abandonaron 102 vecinos en hace veintitrés años, 332 hace seis, 361 hace cinco, 411 hace cuatro, 347 hace tres, 367 hace dos y 312 el pasado.

Completando la lista se encuentra Ponte Caldelas, que pasó de los 84 de 1992 a los 208 del 2009, los 198 del 2010, los 199 del 2011, los 154 del 2012, los 192 del 2013 y los 234 del 2014). Justo detrás se encuentra Vilaboa, de la que emigraron 53 personas en 1992, 206 en el 2009, 198 en el 2010, 207 en el 2011, 214 en el 2012, 175 en el 2013, y 213 en el 2014.

En el tramo final de la lista se encuentran los municipios de A Lama, que el último año perdió 148 habitantes, Cuntis (132), Cotobade (127), Barro (113), Moraña (104), Portas (102), y, por último, Campo Lameiro (53).

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