El paseo que escuece 17 años después

La eutrofización que sufre el embalse del Umia rescata el polémico recorrido en zódiac de Cuíña con los alcaldes

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caldas / la voz

Es una imagen real que a muchos les costó y que todavía hoy les cuesta digerir. Ocurrió un sábado de primavera de hace diecisiete años en el río Umia. Aquel soleado 21 de abril del 2001 el entonces conselleiro de Política Territorial, Xosé Cuíña, conseguía subir en una zódiac a los tres alcaldes que se habían opuesto a la construcción del embalse de A Baxe. Aunque la presa estaba ya acabada y se habían cerrado sus compuertas, el conflicto que durante varios años unió primero y dividió después a no pocos vecinos y familias de Caldas de Reis, Cuntis y Moraña, todavía latía.

Cuíña, acompañado de Rafael Louzán -de aquella presidente provincial del PP-, se embarcó en la balsa neumática con los regidores socialistas con la excusa de recorrer el cauce del río. No fue, seguro, un día fácil para los alcaldes. Ninguno de los tres sigue hoy al frente de sus concellos. José María Tobío (Caldas), Eduardo Rey (Cuntis) y José Eiras (Moraña) tuvieron que escuchar los gritos que les dedicaron un pequeño grupo de opositores a la presa. Su semblante bastante serio contrastaba aquella mañana con la media sonrisa que exhibía el titular del departamento de la Xunta. «¡Que se besen, que se besen!» o «¡Qué paseo triunfal!» fueron algunas de las frases que les dirigieron.

Hay quien piensa que a los regidores no les quedó otra salida que participar en aquel sainete fluvial por aquello de la representación institucional, que tiene que estar por encima de las discrepancias políticas. Pero para otros muchos fue, además de una claudicación pública, una humillación para una lucha ciudadana ejemplar que sufrió y sufre hoy un embalse en estado de alerta por cianobacterias, además de haberse enfrentado a cargas policiales, multas, juicios y muchos sinsabores.

Aquella travesía por el Umia, entre el puente de Godos (Caldas) y As Aceñas (Vilanova), tenía por objetivo comprobar la situación en la que se encontraban las márgenes del río. No faltaron jóvenes piragüistas de camisetas blancas con la leyenda «Galicia @diante». A pie de cauce, Cuíña avanzó que en breve él mismo presentaría el proyecto del entorno del embalse, que incluía dos áreas recreativas que iban a tener mucho que ver, dijo, con el disfrute de la naturaleza, la potenciación del turismo interior e incluso la práctica deportiva. Aquello es hoy otra promesa incumplida más con los vecinos de los tres municipios.

Una pancarta que ese sábado de abril del 2001 colgaron del puente de la Herrería, en Caldas, rezaba: «Tarde ou cedo as chulerías páganse». Premonición o no, el embalse del Umia se ha convertido en un problema medioambiental y de salud pública para sus vecinos por la proliferación de un alga, la Microcystis, que puede llegar a ser tóxica.

La presa lleva en alerta desde el pasado 6 de julio y voces expertas como la del biólogo Fernando Cobo aseguran que mientras haya embalse en Caldas habrá que sufrir las cianobacterias, con mayor o menor intensidad dependiendo de las condiciones meteorológicas, todos los estíos. Las aguas están cada vez más verdes y se vaticina un final de verano y un principio de otoño complicado si no llueve. La presa de A Baxe vuelve a ser foco de la actualidad. Por el momento, el abastecimiento a la población no se ha visto afectado -aunque Caldas desveló que ya gasta un 25 % más en su depuración-, pero se reclama, desde el ámbito político, un debate serio para afrontar el futuro de esta infraestructura hidráulica.

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