Cuntis defiende a su cura carnavalero

Decenas de vecinos respaldaron al párroco ante una visita del vicario en la que le afeó su actitud durante el entroido


Pontevedra / La Voz

Juan Carlos Martínez es un sacerdote peculiar. Siempre lo fue. Cuando llegó para hacerse cargo de la parroquia de Santa María dos Baños a Cuntis, en el 2013 y con 37 años, confesó abiertamente que era a la vez cura por devoción y músico por pasión. Y contó que en su anterior destino, en Oza dos Ríos, montó con los vecinos una parodia de la orquesta París de Noia, llamada París de Oza, con la que iban a actuar a pueblos que no tenían dinero para traer a la París de verdad. Quizás por ese carácter suyo abierto, propicio a apuntarse a un bombardeo, o porque como dicen algunos vecinos -tanto feligreses como ateos convencidos- lucha para que los niños de la catequesis hagan numerosas actividades o para que Cáritas sea un ente activo en la localidad, Juan Carlos se hace querer en Cuntis. Y de qué manera. Basta ver lo que ocurrió el lunes al anochecer. En plena calle pese al tiempo de perros, decenas de vecinos -incluso centenares- se concentraron para defender a su sacerdote. ¿Por qué tenían que respaldarlo? Todo parte de lo sucedido durante el carnaval.

Resulta que Juan Carlos, que lleva años participando en el desfile de carnaval de Cuntis, este año formó parte de un grupo en el que iban hombres disfrazados de conejitas de Playboy. El párroco, en batín de seda, iba en la comitiva en calidad de dueño de la mansión, es decir, de Hugh Hefner. En el contexto de una parodia carnavalera, el párroco incluso se prestó a simular un número erótico. Lo hizo con la ropa puesta y con otro hombre. El caso es que sus fotos vestido de esa guisa y los comentarios sobre su actuación en el desfile llegaron a oídos del vicario episcopal, Calixto Cobo, que ayer contaba cómo reaccionó: «La verdad es que me disgusté bastante, porque me pareció una actitud totalmente impropia de un sacerdote. Decidí escribirle un correo electrónico a Juan Carlos para hablar de este tema, porque se trata de una persona que es muy buen párroco y muy buen amigo mío».

Tras ese correo, el lunes, el vicario tenía previsto acudir a Cuntis a cuenta de un curso formativo que se está dando en la localidad. Y, de paso, hablar con el cura del polémico asunto. Calixto Cobo fue informado de que unos vecinos, colaboradores de Cáritas, querían hablar con él sobre el tema del carnaval y, de alguna manera, darle un espaldarazo a su sacerdote. Dice el vicario que él se mostró encantado de que quisieran darle explicaciones. Pensó que se trataría de un grupo de personas reducido. Pero se llevó una sorpresa bastante mayúscula al llegar a la villa termal. Le esperaba una multitud de vecinos que, al verle con su párroco, comenzaron a aplaudir y mostrar su adhesión al cura.

«Esto se queda aquí»

Dice el vicario que no pudo reunirse con todos los congregados porque «eran tantos que era imposible que entrasen en el local que teníamos». Así que habló con una representación vecinal. Ellos defendieron a capa y espada al cura, que ayer prefirió dejar pasar el tema y no hacer declaraciones. Y el vicario insistió en que, aunque se tratase de una parodia, no estuvo bien que Juan Carlos se prestase a tal cosa. Preguntado por las posibles consecuencias de su proceder, el vicario fue claro al respecto: «¿Consecuencias? No, claro que no. Somos una familia, esto se habla y que queda aquí. Yo, como es mi deber, informé a mi arzobispo, que también se disgustó bastante, pero ya está. Se hablan las cosas en familia y listo».

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