Castiñeiras se reinventa y compagina área recreativa y agricultura sostenible

Las instalaciones del centro de fauna silvestre se adaptarán para permacultura


marín / la voz

Reinventarse o morir y los comuneros de San Xulián y San Tomé han optado por la primera. Quieren que el lago de Castiñeiras vuelva a ser una referencia turística en Galicia y apuestan por reforzar el carácter ecológico del espacio forestal, ahora que la Xunta va a dejar vacío el centro de fauna salvaje de Cotorredondo.

El presidente de los comuneros de San Xulián, Manuel Estévez, explica que la intención es darle una nueva vida a estas instalaciones ambientales, una vez que se acometa el traslado a Cotobade. Eso sí, los comuneros desconocen su estado, aunque se temen que no será bueno, porque la Xunta es una Administración okupa en Castiñeiras desde el 2013, cuando expiró el convenio del centro de fauna y no se volvió a suscribir otro.

La idea que tienen en San Xulián para recuperar el prestigio para Castiñeiras es mantener el área recreativa, en colaboración con el Concello de Marín -«la única Administración que nos ha apoyado», según Estévez-. Ha sido el Concello quien ha instalado los dos asadores homologados que permiten su uso hasta en verano y este otoño han reparado el muro de contención del lago, mejorado sus drenajes, retirado especies invasoras acuáticas y puesto fin a las filtraciones que lo dejaban seco.

Ahora le tocará mover ficha a los comuneros, con la puesta a punto de las instalaciones del centro de fauna salvaje. La idea es adaptar este entorno para la permacultura, es decir, para la promoción de una agricultura sostenible con el medio ambiente, siguiendo criterios ecológicos y de respeto al ecosistema. Los comuneros están en conversaciones con un colectivo que se promueve la permacultura y ya se han dado cursos formativos en la caseta de la antigua oficina de información de la naturaleza, situada en el vial interior del parque forestal. Estévez precisó que estas charlas impartidas este otoño se orientan hacia la cocina ecológica.

Otra cosa es en qué estado se encontrarán las instalaciones del centro de fauna salvaje cuando la Xunta se vaya en fechas próximas. Hace treinta años, el departamento autonómico recibió estas dependencias en buen estado, no solo el recinto principal, sino también varias casas y un chalé de los antiguos guardas. «Hoy en día una de esas casas se usa como garaje», se lamentó Estévez. Los comuneros también prevén reformar la caseta de los aseos, en la vía central, y reabrirlos.

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