El PP vuelve a la Carballeira del pueblo

La presencia de Rajoy en un paraje reconquistado por los vecinos a la Iglesia otorga un simbolismo extra a la apertura del curso político


Por segundo año consecutivo el principal partido del centro derecha en España se ve obligado a celebrar el inicio del curso político alejado de los dominios del sanguinario Pedro Madruga para pasarse a una Carballeira que los vecinos reconquistaron a la Iglesia Católica.

Cuadros y militantes del Partido Popular se reunían hoy domingo en torno a Mariano Rajoy en la Carballeira de San Xusto por que el Castillo de Soutomaior les fue vedado desde que el PP perdió la Diputación. El nuevo gobierno de la institución provincial formado por PSOE y BNG decidió negar a los populares el uso del recinto medieval que habían disfrutado durante una década cuando Rafael Louzán presidía.

El paraje elegido por el PP es un lugar emblemático de uno de entre los muchos concellos con alcalde de derechas que podían haber elegido. Pero en este caso particular, la Carballeira es un símbolo de la lucha vecinal y seglar contra el poder del Arzobispado de Compostela que pretendía engrosar el patrimonio episcopal a costa de inscribir ese paraje como bien privativo de la Iglesia Católica. El largo contencioso judicial que se entabló hace 27 años concluyó en 1996 con una sentencia inapelable del Tribunal Supremo a favor de los vecinos que, liderados por Manuel Tajes Reboredo y otros, consiguieron impedir que el párroco de entonces de San Xurxo de Sacos se saliera con la suya, registrando la Carballeira a nombre de la Iglesia. El fallo final restituyó la titularidad a manos del pueblo y obligó a las autoridades locales a someterse al dictado de los tribunales. Por eso no deja de tener un punto especial que el actual presidente del Gobierno y líder del Partido Popular hable al país nuevamente desde un enclave con tal carga de simbolismo.

Producto de la fusión

En cambio el Partido Popular emplea otro pretexto: poner en valor a los nuevos concellos de Galicia producto de la fusión de ayuntamientos que pretende acabar con el minifundismo municipal que nos asola. Cerdedo-Cotabade simboliza el último ejemplo de la política de economía de gastos y sinergias en la Administración local que preconiza el gobierno de Alberto Núñez Feijoo al frente de la Xunta de Galicia.

Que Rajoy, amparado por el propio Feijoo y la plana mayor del PP gallego, elijan Cerdedo-Cotobade para escenificar un acto político de indudable trascendencia mediática nacional, otorga un plus de conocimiento a este ejemplo de la política de promoción de la fusión de pequeños ayuntamientos.

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