Poblados de la Edad de Hierro, un potencial turístico por explotar

Fomento excavará en A Lanzada y difundirá el valor cultural de yacimientos de Campo Lameiro, Marín, Cotobade y Cuntis


pontevedra / la voz

Los castros son tan comunes en Pontevedra y su entorno como los árboles en un bosque o la arena de la playa. Son tantos y tan variados que es imposible estudiarlos todos y, sin embargo, ocultos bajo la tierra y las piedras que se han depositado durante milenios se esconden los secretos de los primeros gallegos. En la actualidad, salvo la citania de Santa Tegra, convertida ya en símbolo cultural de Galicia, la proyección turística de los demás yacimientos de la provincia está todavía en pañales. Y no es precisamente porque no abunden, es que son demasiados.

El plan impulsado por la Diputación y Fomento, a cargo del programa del 1 % cultural del ministerio, permitirá dar un empuje al turismo cultural centrado en dos épocas concretas: la Edad de Hierro y la romanización. En la comarca de Pontevedra se han elegido cinco de estos poblados milenarios. Todos son diferentes, cada uno aporta un granito de arena a un cuadro más grande, a un puzle histórico que se tejió en la noche de los tiempos y que se sumió en las tinieblas a la caída del Imperio Romano.

A Lanzada es una de estas joyas. Miles de bañistas frecuentan este entorno desconocedores de que a escasa distancia, a pocos metros de la ermita, se encuentra una antigua factoría fenicia, que demuestra el relevante papel de la costa gallega en las rutas comerciales que enlazaban el Atlántico y el Mediterráneo. Se han hecho varias campañas de excavación en los últimos años y se hará al menos una más para seguir desenredando el ovillo de uno de los yacimientos más interesantes de la provincia. En este punto del fin del mundo occidental, A Lanzada ha suministrado restos de cerámica importada de Palestina, Túnez o Italia.

Castrolandín es uno el segundo yacimiento más cuidado, entre el apoyo del Concello de Cuntis y de los vecinos, se ha conseguido recuperar la ladera y excavar. En este yacimiento se mejorará la señalización para facilitar la comprensión del poblado a los visitantes. Es el programa que se ejecutará en A Subidá, en la parroquia marinense de Mogor; en Penalba, en Campo Lameiro; y en el Alto da Cruz do Castro, en Carballedo, en Cotobade. En la actualidad, en algunos de estos poblados están al descubierto los cimientos de viviendas, en otros ni siquiera eso. Este proyecto -con 16 empresas interesadas en su ejecución- aspira a sacarlos del anonimato.

El comercio en la Antigüedad. Une un castro, un puesto fenicio y la prueba de que la Galicia antigua, lejos de estar aislada, unía el comercio atlántico con el mediterráneo. foto VERÓNICA CRESPO

La metalurgia. Colgantes, escoria, crisoles y otros materiales revelan la importancia de la metalurgia en este poblado de la Edad de Hierro, que dominaba el valle y la ría desde su ubicación. foto M.G.

La vuelta a los castros. La crisis del siglo III en el Imperio Romano provoca el retroceso de las villas y ciudades y el regreso a la vida en el campo, reconstruyendo poblados abandonados. foto m.f.

La sociedad campesina. Este poblado explica cómo era la vida cotidiana en una aldea de la Edad de Hierro y cómo las familias explotaban su medio, cultivando y recolectando. foto MARTINA MISER

De lo profano a lo sagrado. Un antiguo yacimiento que se excavó hace unos 30 años, que fue un centro religioso, vinculación que se mantiene con la carpilla de san Antonio. foto CEDIDA

El hallazgo más común. Los restos de vajilla y cerámica son los más frecuentes en los yacimientos arqueológicos de la provincia, con una gran variedad de texturas y formas. foto ramón leiro

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