La sequía obliga también a Cotobade a pedir un consumo responsable de agua

En Ponte Caldelas, el problema ya obliga a dejar secos los grifos de noche en Caritel


cotobade / la voz

El caudal de los ríos gallegos sigue bajando y sus consecuencias ya se hacen notar. El concello de Cotobade, siguiendo las directrices de la Xunta, solicita a sus vecinos que reduzcan el consumo de agua. En menos de un mes, son tres los concellos del interior de la comarca de Pontevedra ­­- Portas, Barro y Caldas- los que se han visto obligados a restringir el servicio para garantizar el suministro a todos los vecinos.

El bajo nivel de agua que presentan desde hace días el río Lérez y sus afluentes a su paso por el municipio de Cotobade ha obligado al gobierno local a pedir un consumo responsable de agua en el hogar. Además, recomiendan reducir al máximo el uso del servicio para fines agrícolas y desaprueban el llenado de piscinas con el agua municipal. Aunque la situación está lejos de ser alarmante, puesto que buena parte de la población dispone de pozo particular, cumplir estas recomendaciones evitará problemas de abastecimiento en el futuro.

Desde el Concello ya comunicaron a los vecinos que la Xunta acaba de decretar el estado de prealerta por sequía y piden «a todos los vecinos un uso responsable del agua», señala el regidor local, Jorge Cubela (PP).

No solo la falta de lluvias es la responsable de esta situación, las altas temperaturas registradas en el mes de julio han situado los índices de evaporación en porcentajes muy elevados, un aspecto que contribuye al desplome de los caudales.

Once horas de cortes

Por su parte, en Ponte Caldelas también están notando los problemas por la escasez de agua, concretamente en el lugar de Caritel. Allí hay afectadas unas cien viviendas, que se suministran a través de una red privada de aguas, que se abastece de manantiales. Con la escasa lluvia que ha caído en los últimos meses, el caudal de agua ha descendido tanto que hace ya un mes que se empezaron a llevar a cabo las restricciones. En la actualidad, los afectados tienen agua solamente durante el día y sufren restricciones como once horas durante la noche.

Los vecinos están preocupados, pero confían en que la meteorología ayude. «Esperemos que veña a chuvia», indicaba un portavoz ayer. Este verano se han unido varios elementos para complicar la situación: la sequía estival, las pocas lluvias del invierno y el incremento de la población veraniega.

Los municipios de Portas y Barro fueron los primeros en sufrir los efectos de la sequía y en decretar la prohibición de cualquier uso del agua que no sea estrictamente necesario para el hombre. De este modo, los gobiernos que encabezan Víctor Estévez (Portas) y Xosé Manuel Fernández Abraldes (Barro) han ordenado la prohibición de regar huertas o jardines con el agua de la traída. Asimismo, las fuentes y zonas verdes de los municipios están carentes del líquido elemento desde los primeros días del mes de julio.

En ambos municipios, estiman que si los niveles de los depósitos siguen bajando, no quedará otra salida que establecer turnos en el servicio para garantizar el suministro a todos los hogares.

En Caldas la situación no es tan alarmante, el alcalde mantiene que los niveles del río y del embalse son correctos. No obstante, piden solidaridad y responsabilidad a los vecinos en el uso del agua en estos momentos de sequía. De hecho, ya han advertido a más de un vecino por regar cultivos o llenar las piscinas particulares con agua de la traída. «Non hai dificultades pola seca, pero que se use para regar non nos parece ben», afirma el alcalde Juan Manuel Rey (PSOE).

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