La catedral del arte rupestre al aire libre

El Parque Arqueológico de Campo Lameiro está considerado como la Capilla Sixtina de los petroglifos


Pontevedra / LA VOZ

Con una superficie de veinte hectáreas, esto es, como una veintena de campos de fútbol, el Parque Arqueológico de Campo Lameiro está considerado como la mayor muestra de petroglifos al aire libre de toda Europa. Es un espacio abierto que comprende más de un centenar de grabados rupestres en roca, de los cuales, tal y como reseña el técnico Juan Anca, solo se pueden visitar una pequeña proporción dada la extensión de la que muchos consideran la Capilla Sixtina de los petroglifos. «Ten a mesma importancia que Altamira, coa diferenza de que aquí se poden ver as pezas orixinais no seu estado natural», añade al respecto.

Declarado como monumento histórico artístico desde 1974, los petroglifos ayudan a comprender cómo era la vida en la Edad del Bronce. Una de las piezas más significativas es la Laxe dos Carballos, en el que aparece una gran ciervo central con detalles profusamente marcados y rodeado de otros ejemplares con la singularidad de que cada uno de ellos podría adscribirse a distintos estilos artísticos, entre ellos, uno con trazos cubistas. La figura central, además, se representa con un importante número de lanzas clavadas, lo que vendría a interpretarse como una exaltación de la caza.

Otros grabados en piedra de interés son el Outeiro dos Cogoludos, en el que se distinguen tres jinetes a caballo en un especio en el que también se han representado ciervos y los clásicos círculos concéntricos; la Fonte da Pena Furada, en el que resalta la presencia de un ciervo que tiene la boca y los ojos en el mismo plano; Outeiro da Pena Furada, que sobresale por la presencia de laberintos, una figura muy extendida ya no solo en el arte rupestre que se encuentra en la provincia de Pontevedra, sino en otras partes de Europa; y la Laxe dos Cabalos, de nuevo se refleja a dos jinetes a lomos de sendos caballos que parecen estar disputando una carrera.

Lo cierto es que, pese a lo que pudiera parecer, el PAAR de Campo Lameiro es un museo vivo como demuestra el hecho de que hace exactamente tres años se descubrió un petroglifo único por su composición en Galicia y que entre los expertos es conocido como A manda de cervos de Excalibur, si bien su nombre real es Outeiro de Chan da Isca. El motivo central es una gran espada, la segunda más grande de Galicia -de ahí, la alusión a la leyenda artúrica- rodeada de diferentes animales, en su mayor parte ciervos.

Cuando se dio a conocer su hallazgo se enfatizó el hecho de que no se tenía constancia hasta entonces de una espada «asociada so a animais», al tiempo que se destacaba el hecho de que estuviera rodead por una manada de veinticinco ciervos. El tamaño de algunos de estos animales, inferior a quince centímetros, «tampouco existe noutros lados. Sempre son un pouco más grandes», precisó por entonces Benito Vilas, descubridor de esta pieza junto a Miguel Carrero y Alia Vázquez.

Con apenas ocho años de existencia, efeméride que se conmemorará el próximo lunes, fue el primer parque arqueológico constituido en Galicia. Además de los grabados propiamente dichos, los visitantes pueden adentrarse en la recreación de un pequeño poblado de Edad del Bronce donde es habitual que se desarrollen obradoiros y con el que se busca hacer una aproximación a cómo era la vida de los autores de estos grabados rupestres.

De este modo, uno puede imaginar cómo se organizaban estas comunidades, cómo eran sus viviendas, qué materiales usaban o qué especies cultivaban. Ambos espacios se complementan con un centro de interpretación que «permite conocer los petroglifos de Galicia, aprender como fueron ejecutados, identificar los motivos y escenas más frecuentemente representados».

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