Una madraza y la hospitalidad hecha mujer


pontevedra / lA voz

La familia de Irene Custodia Castro, una pontevedresa de 101 años de edad, la despidió ayer con un funeral en Virgen del Camino. Horas antes de que la comitiva fúnebre partiese del tanatorio, su hija y sus nietos recordaban cómo era Irene. «Vivió siempre preocupada de su familia. Siempre estaba pendiente de su marido, sus hijos, nietos y bisnietos. Tenía la cabeza muy bien y, aunque estuviesen fuera, preguntaba por todos», decían sus familiares.

Irene Custodia nació en San Isidro, en Campo Lameiro. Se casó con Severino Gandós, ya fallecido. Y ambos vivieron en distintos sitios debido a la profesión de Guardia Civil de él. Estuvieron, por ejemplo, en sitios como O Rosal. En todos los lugares fueron dejando amigos que, cuando venían a Pontevedra, se quedaban en su hogar. «En la casa de la abuela Irene siempre había sitio para todos, ella era muy hospitalaria», decía ayer uno de sus nietos.

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