«Ímonos ter que ir acostumando aos grandes lumes»


Pontevedra / La Voz

Como un copia y pega. Así definió ayer el portavoz de la Organización Galega de Comunidades de Montes, Claudio Quintillán, el Pladiga 2015. «O único que varía son datos estatísticos, datos de gráficas e de aí non se sae. Teñen a desfachatez de manter a piñón fixo as mesmas zonas de alto risco todos os anos. Algo mudará», señaló, al tiempo que precisó que, a diferencia de lo que se mantiene en este documento, hay zonas, como Campo Lameiro, que debería catalogarse como zonas de alto riesgo, mientras que considera que lo contrario ocurre con O Castrove.

Quintillán, por otro lado, se mostró convencido de que cambiará la forma en la que se venían produciendo los fuegos forestales en Galicia: «Ímonos ter que ir acostumando aos grandes lumes. Ao mellor, a menos número de lumes, pero si cando se produzan que sexan de gran tamaño como sucedeu en Vilaboa ou en Ribadumia ou onte mesmo -por el mércores- en Soutomaior. Entre os tres superan as 120 hectáreas».

Insistió en que la tendencia es que se tenga que intervenir frente a incendios forestales de grandes dimensiones, mientras los pequeños fuegos paulatinamente irán disminuyendo en número. Y todo, según Claudio Quintillán, por el abandono de los montes, principalmente, los particulares, «que é onde se inician a maioría dos incendios forestais».

Las criticas de los comuneros también se centraron en lo que consideran una desprofesionalización y un privatización encubierta de la lucha contra el fuego. En todo caso, considera que el Pladiga es un documento bueno, con el problema de que «non cumpren nada do que din nel».

Xosé Alfredo Pereira, presidente del colectivo, lamentó que se presentase al Consello Forestal de Galicia en la misma sesión en la que fue aprobado. «Non tivemos tempo» para estudiar y valorar su contenido, por lo que lo tachó de paripé.

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