Santiago Díaz: «En 'El amo' los lectores van a saber quien es el asesino desde el principio»

Alfredo López Penide
lÓPEZ peNIDE PONTEVEDRA / LA VOZ

BUEU

Santiago Díaz presentó «El amo» en Bueu de la mano de la Libraría Miranda
Santiago Díaz presentó «El amo» en Bueu de la mano de la Libraría Miranda FERNANDO MIRANDA

El reconocido autor presentó la segunda entrega de la saga protagonizada por Jotadé en Bueu

13 jul 2026 . Actualizado a las 10:18 h.

Tras su paso este lunes por Bueu, de la mano de la Libraría Miranda, Santiago Díaz ratificó que El amo es «la segunda entrega de la saga protagonizada por Jotadé Cortés, el policía gitano». Lo cierto es que los que leyeron la primera entrega, Jotadé, se pueden imaginar fácilmente por donde van a ir los tiros en esta nueva novela del también autor de Indira o Los nueve reinos: «En la última página de Jotadé, a pesar de que es un caso autoconclusivo, ya anticipo quien va a ser el malo de esta segunda entrega. Afronto la escritura de El amo con una peculiaridad, que es que los lectores van a saber quien es el asesino desde el principio. No va a ser la clásica novela de enigma, sino que lo cuento desde el principio».

—Eso de que el lector no tenga la sorpresa, no pueda jugar con el escritor a descubrir quién es el malo, ¿supuso un hándicap?

—Es un riesgo, pero yo no diría que es un hándicap, porque te quita unas cosas, como el enigma, pero te aporta muchas otras. Te aporta la posibilidad, por ejemplo, de mostrar la vida del asesino a cara descubierta desde el principio hasta la actualidad o cuando se desarrolla la novela sin tener que estar ocultándole o haciendo cosas raras. Cuento su vida a cara descubierta. Y también te permite que haya una complicidad entre el escritor y los lectores, en lugar de lo que ocurre siempre en este tipo de novelas, que es entre los lectores y los detectives, que van descubriendo cosas a la vez. Aquí, tanto los lectores como el escritor, sabemos algo que no saben los detectives y eso genera una tensión por ir por delante y es divertido, y te permite poner el foco en otra serie de cosas, como la vida personal de Jotadé, de los protagonistas u otras tramas secundarias.

—Jotadé es un personaje fuera de lo común, ¿quiso con él poner de manifiesto la vertiente más social de la novela negra?

—Efectivamente, es alguien superpeculiar. Lo defino como alguien que, y me hace mucha gracia, hace todo mal. No cumple las normas, es un bocachancla, es malhablado, es irreverente, pero después lo hace todo con buen corazón y por eso nos situamos de su lado. Aunque a veces censuremos su forma de actuar, en el fondo estamos de acuerdo con lo que hace porque creemos que es justicia. Creo que es querido por eso, pero también me sirve, como dices, para poner un poquito el foco social de esos prejuicios que tenemos, porque Jotadé es alguien inadaptado totalmente, siente que en la comisaría nadie le acepta porque es gitano y tenemos esos prejuicios de que nadie se fía de él porque en cualquier momento nos la lía, pero es que en su comunidad también siente esos prejuicios porque es policía y nadie se fía de él. Este tío es policía. ¿Qué hace un gitano siendo policía? Este tipo de novelas sirve para denunciar lo que sucede a nuestro alrededor, por lo menos, para abrirnos los ojos.

—Desde la primera novela anunció que sería una trilogía, interpretó que ya tiene un planning previsto de cuál será la continuación.

—Bueno, estoy en plena escritura de la tercera entrega, que, si todo va bien, que yo espero que sí, saldrá en marzo del año que viene. De momento, tengo planificado que sean tres, la editorial quiere que sean cuatro. Si el público también lo desea así y yo encuentro una posible trama lo suficientemente potente como para aguantar una cuarta entrega, quizás sean cuatro, pero, vamos, mi planificación y mi idea inicial es que solo sean tres.

—¿Por qué los autores de novela negra le tienen tanta querencia a las trilogías?

—Es porque creas un universo en el que pasan muchas cosas, van surgiendo tramas, la gente ya conoce a sus personajes y la verdad es que funcionan, funcionan porque la gente siente empatía por esos personajes, quiere saber lo que les va pasando mientras las tramas policiales sean originales y sostengan el relato. Y después nos gusta conocer la vida de los personajes y su evolución. Sucede lo mismo que las series de televisión, que tienen prácticamente más éxito que las películas, porque nos gusta acompañar a los personajes en diferentes momentos de su vida.

—Ahora que habla de series, ¿quién le gustaría que interpretará a Jotadé en una hipotética producción audiovisual?

—Esa es una pregunta dificilísima. Creo que la gran diferencia entre la novela y las series es que, al leer una novela, nos hacemos una imagen cada uno, cada lector tiene una imagen diferente de quién puede ser el protagonista. Por algo que ha dicho nos recuerda a un amigo, a un primo, a un hermano, a quien sea, y nos hacemos esa imagen en la cabeza y en el momento en que se hace una serie y te ponen un actor, si no coincide con lo que tú imaginabas, es una decepción. Cada uno tenemos una imagen diferente y es muy complicado decir. Yo procuro alejarme un poquito porque, si después sucede, que ojalá que sí, y se hace un producto audiovisual, prefiero ir en blanco, ir en abierto porque si no me voy a llevar la misma decepción que cualquier lector.

—¿Por qué la novela nunca pasa de moda?

—Creo que es por dos motivos principales. Uno, porque se renueva constantemente en el sentido de que la novela negra incluye o absorbe todos los géneros que hay alrededor. Antiguamente eran diferentes subgéneros o géneros considerados, injustamente para mí, menores, que era la novela de enigma, la de Agatha Christie, la novela negra, que era la que se desarrollaba en lugares oscuros de la sociedad, la novela policial... Todos esos géneros se han unido en uno solo en el que cabe todo lo demás, cabe la romántica, cabe la de misterio, cabe el terror, cabe todo lo que quieras. Un lector, busque lo que busque, lo puede encontrar en una novela negra y ese es el gran éxito y la gran clave de la novela negra. Pero, y dos, en cualquier otra novela, en una novela romántica o en una novela histórica, el lector no es más que un mero espectador de lo que le sucede a otros, pero, en cambio, en este tipo de novelas participas. Tienes tu propia teoría, acompañas a los inspectores, encuentras pruebas, tienes tus sospechas de uno o de otro. El poder interactuar con la novela, en vez de ser simplemente un espectador, hace que nos genere mucha curiosidad y nos divierta mucho más.