El mar empuja restos de un suelo prehistórico a la playa de Mourisca

Patrimonio califica de fragmentos de paleosuelo los bloques hallados en el arenal

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El mar empuja restos de un suelo prehistórico a la playa de Mourisca Patrimonio califica de fragmentos de paleosuelo los bloques hallados en arenal. El paso de la borrasca Félix fue lo que lo provocó.

bueu / la voz

Restos de un paleosuelo, es decir, fragmentos de una laguna prehistórica. Esta es la conclusión a la que llegaron los técnicos de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural de la Xunta tras el examen de unos extraños bloques que el mar está empujando hasta la playa de Mourisca desde el pasado fin de semana. Para la Administración autonómica, el misterio está resuelto, aunque entre los vecinos de Bueu y los curiosos que se siguen acercando a la playa hay todo tipo de teorías, desde los que lo vinculan a restos de chapapote hasta los que creen que son indicios de un naufragio antiguo y quizás romano.

Félix tuvo la culpa. Este temporal azotó con fuerza la costa y las olas dejaron un registro inusual de bloques de aspecto pastoso y de color negruzco esparcidos por la arena de Mourisca. Al desconocerse su origen se dispararon las hipótesis. Tal fue el revuelo que se despertó entre los vecinos, que Patrimonio desplazó hasta el arenal buenense a varios arqueólogos para que comprobasen in situ de qué se trataba y si estas piezas tienen valor histórico o arqueológico. El veredicto de los especialistas de Santiago fue rotundo: «Os restos aparecidos na praia de Mourisca, en Bueu, non son ningún pecio, senón que son anacos dun paleosolo».

Este resultado pone fin a la teoría del pecio, es decir, no se trata de restos de madera carbonizada de una antigua embarcación naufragada que se hubiese conservado en el entorno de Mourisca. Y, sin embargo, la conclusión de los arqueólogos de Patrimonio no deja de ser llamativa. Según precisaron desde la Consellería de Cultura, los misteriosos bloques son fragmentos de paleosuelo, es decir, de restos de una antigüedad imprecisa, pero nada desdeñable. Se trataría, según el departamento autonómico, de fragmentos de «unha lagoa prehistórica, que o mar está removendo». Lo que está llegando a la arena, consiste en «fósiles vexetais».

El temporal Félix trajo el mayor número de bloques a Mourisca, pero las olas han seguido arrastrando más trozos a tierra. Tras el paso de Gisele volvieron a depositarse más en la arena durante la pleamar.

Los bloques que llegaron el fin de semana fueron ya retirados de la playa y se encuentran depositados junto a los contenedores de basura. Los últimos, que arribaron durante la madrugada del miércoles todavía seguían en la arena a media tarde. Ofrecen un aspecto negruzco y se deshacen al tacto, como si se tratase de una materia fangosa o pastosa. Entremezclados se observan numerosos restos vegetales, a modo de ramas, pedazos de lo que se asemeja a corteza y otros materiales, que también se disuelven entre los dedos al cogerse.

Estas características hacen pensar a algunos vecinos que podría tratarse de restos fangosos y vegetales cuya ubicación se conoce desde hace muchos años y que se localizan entre Mourisca y O Pedrón, en la orilla norte del espacio natural de cabo Udra.

Otras voces insisten en que se relacionen con algún resto de naufragio antiguo, ya que en este entorno se encontraron en el siglo pasado anclas de origen romano. Sin embargo, la consellería insiste en que son fragmentos de un lecho acuático prehistórico, pero sin relevancia arqueológica, por lo que no intervendrá.

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