El polígono de Barro-Meis tiene ya trajín industrial

María Hermida
maría hermida PONTEVEDRA / LA VOZ

BARRO

«Por fin isto parece un polígono e non un deserto», se oye a los trabajadores del parque

03 ene 2018 . Actualizado a las 12:12 h.

El polígono de Barro-Meis, ubicado en un lugar estratégico por su cercanía a Pontevedra y Vilagarcía y con conexión prácticamente directa a la AP-9, se cruzó en sus inicios con un mal bicho que se llevó por delante todos sus encantos. Se trató, cómo no, de la crisis. Pese al mimo con que la Diputación lo trató, haciendo distintas rebajas en el precio del suelo y promocionándolo por pasiva y activa, el parque tardó en coger ritmo. En verano la Administración dio unas cifras de venta de predios considerable para los tiempos revueltos que corrieron y corren -los datos de este último estío apuntaban a que había 33 parcelas vendidas y 40 libres-. Sin embargo, pese a que se reservaba y vendía espacio, el polígono no acababa de sacudirse esa imagen de desierto. ¿Por qué? Porque uno transitaba por él en una mañana laborable y allí apenas había ambiente. Ahora las cosas cambiaron. Y cambiaron para bien. Aunque las parcelas vacías siguen llamando la atención, el parque industrial parece lo que es; un sitio con trajín laboral y abundante movimiento de coches y camiones.

El cambio se visualiza nada más llegar al parque industrial. La gasolinera que abrió hace unos meses sirve de termómetro. En la mañana de un día laborable, en un espacio de media hora, pasan por ella más de veinte vehículos. La mayoría son turismos, pero hay algún que otro camión.

Toca luego pasar revisión al parque. Se nota enseguida que el impulso más grande para que este parezca un polígono se dio cuando comenzó a operar la nave de Estrella Galicia, en el mes de marzo de 2017. Pero, en la misma zona, también se ve trajín en un almacén de frutas y en un nave de autocares. Por la acera pasan dos trabajadores del parque y, al preguntarles por el ambiente, dicen: «Por fin isto parece un polígono e non un deserto».