Un «sol de mujer» a la que ni la enfermedad le logró borrar la sonrisa

Trabajó en empresas del sector de la automoción, en la costura de asientos


pontevedra / lA voz

«Era un sol de mujer». Así, con esas palabras, definía ayer Orlando Aboy a su esposa, Teresa Carrera, que falleció después de pelear duro contra una enfermedad. Teresa se marchó demasiado pronto, a los 43 años. Y lo hizo sin haberse rendido ni un solo día, sonriendo pese a todo y con una valentía tan grande que era capaz de dar ánimos a los que la querían y la veían apagarse.

Teresa era natural de A Lama. Concretamente, de la parroquia de Antas. Nació en una familia de cuatro hermanos y, hace ya dos décadas, comenzó su relación con Orlando Aboy, con quien llevaba diez años casada. Él le tributó ayer una cariñosa despedida en su Facebook, en la que le agradecía los años que pasaron juntos. «Gracias por haber tenido la fortuna de conocerte a ti y a tu familia, gracias por todos estos años juntos en los que has sido mi amiga, mi compañera, mi confidente y mi esposa. Gracias por todo lo que me has enseñado a lo largo de este camino que hemos recorrido juntos. Gracias, sobre todo, por estar conmigo y a mi lado y apoyarme en los malos momentos», le decía.

Un aluvión de mensajes trataban de insuflar ánimo al viudo y a la familia. Y recordaban a Teresa como una persona íntegra, amiga de sus amigos y buena compañera allí donde trabajó. No en vano, muchos la conocían por haber coincidido con ella en alguna de las empresas del sector de la automoción en la que se empleó en la costura de asientos. Así, trabajó en Treves, Tierry Michael Componentes o Copo Ibérica. Se veló en Pontevedra y su funeral estaba previsto que se celebrase ayer, lunes, en Santiago de Antas (A Lama).

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