El donjuán de Marín, en el banquillo por una denuncia de violencia machista

La vista oral, según denuncian, ya se ha suspendido dos veces por la ausencia de Rodrigo Nogueira


Pontevedra / La voz

Rodrigo Nogueira Iglesias, conocido como el donjuán de Marín, tiene hoy un nuevo cara a cara con la Justicia. En este caso, de lo poco que ha trascendido, es que se trata de una denuncia por violencia machista interpuesta por una de sus múltiples exparejas.

No han trascendido los detalles concretos de la denuncia, solo que la vista oral se desarrollará en uno de los juzgados de lo penal de Burgos. Fuentes conocedoras de lo ocurrido precisaron que se trata de un juicio que ya ha sido suspendido en dos ocasiones por la incomparecencia del acusado, circunstancia que estaría causando un grave coste económico a la víctima.

En este sentido, precisaron que cada vez que se ha aplazado la vista le ha supuesto a la denunciante un perjuicio que calculan en 726 euros. «Y van ya dos veces», insistieron.

En este punto, algunas voces aludieron a lo que ocurrió en Pontevedra en lo que, a la postre, supuso la primera condena por estafa contra el donjuán de Marín. Entonces, y a la vista de que Rodrigo Nogueira no se presentó en el edificio judicial de A Parda, el juez decretó su arresto e internamiento en prisión preventiva para, de este modo, garantizar su asistencia al juicio.

Este ha coincidido en el tiempo con la comunicación de la primera sentencia firme en la que se da por acreditado que Rodrigo Nogueira engañó y estafó a una de las mujeres con las que se relacionó. En la resolución se recoge que, en el 2014, contactó a través de las redes sociales con Gloria Marzo: «Aprovechándose de una relación sentimental para ganarse su confianza (...), le solicitó dinero aduciendo que le habían sustraído sus tarjetas». Esta accedió y le entregó 780 euros, así como, semanas después, le prestó una tablet, un ordenador portátil y un iPhone.

En julio, nuevamente le pidió dinero para hacer frente a diferentes facturas y Gloria le transfirió 1.250 euros. A esto se sumó el hecho de que, un mes más tarde, Rodrigo realizó, sin consentimiento de Gloria, recargas de móvil por importe de cerca de doscientos euros.

Tras precisar que la tablet fue vendida por Internet por 150 y que «no ha devuelto a Gloria ninguna de las cantidades recibidas», se le impuso, por conformidad, una pena de dos años de prisión y el pago de una indemnización de tres mil euros a favor de la denunciante.

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