Una «furgolibro» recorre toda la provincia

La antigua dueña de La Tía Ni está en ruta para vender y alquilar sus libros de segunda mano


vigo / la voz

La librería de la Tía Ni en Baiona va ahora sobre ruedas, de aquí para allá, llevando historias interesantes para quien quiera leerlas. Cuentos para los niños, diccionarios, manuales de cocina y un sinfín de títulos. La furgolibro de Nieves Loperena ya está en marcha por los municipios de toda la provincia para fomentar la lectura y hacer gozar de la literatura como se ha hecho siempre, sujetando un libro, ese objeto de culto que tampoco pasará de moda en la era digital.

Nieves quiere que los libros pasen de mano en mano, evitando que se queden dormidos o abandonados en las estanterías acumulando polvo. Por eso no solo los vende, sino que también los alquila por períodos de cuatro meses, para que otras personas los puedan disfrutar. Su especialidad son los libros usados, ejemplares viejos que todavía pueden deparar muchas sorpresas a los lectores. Por eso también hace sobres sorpresa, con libros que ella elige, para que el consumidor no se deje guiar por sus propios gustos de siempre o por una portada que le pueda resultar llamativa. Es una invitación a liberar prejuicios, a descubrir otros autores, nuevos horizontes literarios. Además salen más baratos comprarlos de esa forma. «Son clásicos o autores de fondo de armario que deberías leer y a lo mejor nunca elegirías porque la gente tiene una idea sobre lo que le gusta y se limita mucho en los estilos», asegura.

Al peso

También los vende al peso, a ocho euros el kilo, para que el bolsillo no sea un impedimento para poder leer un buen libro. «Con lo que cuesta una caña, te compras un libro», asegura. Si libro más caro vale 20 euros y el más barato, 50 céntimos; aunque la mayoría están entre los tres y los cinco euros.

Nieves aparcará su furgolibro el 8 de marzo, a las cinco de la tarde, en el Concello de A Lama, dentro de una iniciativa de promoción a la lectura de la biblioteca municipal. Los lunes siempre se encuentra en el mercado de Sabarís, en Baiona, y ese día por la tarde en la avenida de Portugal 35, en A Ramallosa, donde se celebra un seminario de Antonio Piñero sobre Jesús de Nazaret. Los martes está todo el día en A Ramallosa en esa misma dirección. Las puertas traseras del vehículo se abren para todo el que desee pasar a echar un vistazo. «Llevo de todo: literatura, clásicos, novelas románticas, policíacas, de historia, curiosidades, mucho ensayo, libros infantiles y juveniles, de salud..». Hay obras para todos los gustos. No hay disculpa para no darle una nueva vida a alguno de sus volúmenes.

Su furgolibro no deja de llamar la atención allá donde la aparca. No es nada habitual un oficio como el de ella. Nieves lo descubrió en La librería ambulante, de Christopher Morley, que le regaló un amigo cuando supo que había motorizado su librería. A ella siempre le ha gustado la venta ambulante. Hace años tenía una editorial, pero la cosa no fue bien y empezó vendiendo el stock del almacén en los mercadillos.

Después montó el mercado de la Tía Ni, que durante unos años estuvo abierto en una casa de Sabarís, en Baiona, hasta que lo tuvo que cerrar porque asegura que las obras de humanización de la calle le provocaron muchas pérdidas. «Hay alcaldes que se creen que piensan que vivimos en ciudades como Madrid, y estamos en un pueblo», afirma.

Ahora ha vuelto a instalar el mercadillo de libros, antigüedades y curiosidades en su casa de Gaxate, en el municipio de A Lama, que abrirá sus puertas al público los fines de semana desde el 17 de marzo al 12 de octubre. Allí tiene una biblioteca con más de 10.000 volúmenes, de los que se alimenta la librería rodante con la que visita la geografía de la provincia.

Al cerrar en Baiona, como tenía una furgoneta decidió que la podía seguir utilizando para la venta ambulante. Así fue como Santiago Vaz, carpintero y ebanista, que colaboró mucho en su momento en el mercado de la Tía Ni, le hizo las estanterías adaptadas al vehículo.

De pueblo en pueblo

«Lo que más me gusta es ir por los pueblos», asegura. De momento solo se mueve por los alrededores. «Si un sitio está muy lejos, lo único que pido es que me ayuden a pagar la gasolina; pero si es cerca, nada».

Lo cierto es que la gente disfruta mucho con su peculiar negocio. Y lo ve gratificante. «Hay familias enteras que vienen y se llevan libros para todos. La gente se acerca, disfruta, me animan mucho, es algo muy agradecido», asegura. «Se lo pasan pipa», añade. A sus clientes les encanta la novela policíaca, las novelas románticas y también vende muchos libros para los niños.

Nieves cree que el libro en papel nunca morirá «Sí es cierto que hay algún lector que se ha pasado al mundo digital, pero sigue habiendo un porcentaje muy grande de gente que le sigue gustando el libro en papel», afirma. Ella se encarga de eso cada día, de fomentar la lectura en todas las edades, dando vida a los libros de segunda mano que carga en su furgoneta.

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