Guarderías que conjugan el verbo innovar

Pontevedra y Arousa tienen escuelas plurilingües, con cámaras u horarios a la carta


pontevedra / la voz

Marzo es un mes crucial para los padres que buscan guardería. Está abierto el plazo para anotarse en las escuelas infantiles de la red Galiña Azul -incluso se puede pedir ya en la nueva de Marín, aún sin abrir- y en muchos centros municipales y privados también empieza ahora el período de inscripción para el próximo curso. ¿Qué alternativas tienen los padres arousanos y pontevedreses? Todos los concellos de las dos comarcas, salvo A Lama y Cuntis, cuentan con guarderías públicas. Otra cosa es que tengan plazas en los horarios que necesitan los progenitores. Xunta y concellos esperan a que termine el plazo de inscripción para dar datos, pero basta con hacer una comprobación para darse cuenta de que lo habitual es que las plazas anden justas. Ayer, desde las escuelas de Caldas y Meis, escogidas al azar, decían que ahora mismo están completas. ¿Y las privadas? En casi todos los concellos hay. La diferencia la marcan los servicios. Lo básico, horarios, precio y comedor. El último grito: escuelas que innovan.

Cuando uno cruza la puerta de la guardería Estrelas Amarelas, en Vilagarcía, se da cuenta de que el cartel de plurilingüe no es un mero reclamo publicitario. Kely, una de las monitoras, recibe al bebé Carme en sus brazos y le dice «mon petit». La pequeña, de solo seis meses, no oirá hablar otro idioma que no sea francés mientras esté con ella. Si la cuidan otras monitoras, se dirigirán a ella en inglés. ¿Las entiende? «Claro que sí, son como esponjitas», dicen las profesionales. Raquel Navarro es la directora de esta escuela que abrió hace un año ya tiene 45 niños. Ella explica qué le llevó a apostar por los idiomas y por qué cree que estas guarderías -la condición de centros plurilingües está en boga- gustan a los padres: «Yo trabajé en guarderías en Suiza y hablo francés fluido. No sé si fue esa ventaja que tenía o ver cómo en España fracasamos tanto en la cuestión del idioma lo que me animó a montar este centro. Noto que los padres lo valoran».

Comedor para mayores

De la misma opinión que Raquel es Patricia Padín. Ella dirige una guardería cuyo nombre deja clara su intención, es la Pícaros School de Sanxenxo -está ubicada en Noalla y en solo año y medio de vida tiene dos aulas llenas y una con mitad del aforo completo sobre todo, con niños llegados de O Grove-. El inglés es el idioma fuerte de las profesoras. Pero, en esta caso, se innova también por otra vía. «

Vimos que había pais que necesitaban comedor para os nenos maiores que van xa ao colexio de Noalla. Así que ofrecemos ese servizo. Ímolos buscar en transporte, traémolos e dámoslles a comida»

, indicó Padín.

La ruta de la innovación sigue en Poio. Allí, en la guardería Trastes, tienen cámaras para que los padres puedan ver sus hijos desde casa o el trabajo; una opción por la que se están decantando algunas escuelas ya que la demandan muchos progenitores. La directora, Iria Varela, habla con sensatez de este asunto: «No se trata de montar un Gran Hermano con los niños. Tenemos cámaras solo en las aulas, no en el sitio de cambiarlos ni de descansar». Iria es madre. Y no necesita que nadie le cuente lo que se siente al dejar un bebé de pocos meses en una escuela: «Conozco, porque los tuve, los remordimientos de muchos padres al separarse de sus hijos y creo que lo de las cámaras, además de fomentar la transparencia, les puede dar seguridad», enfatiza.

Hay otras escuelas donde cuando se les pregunta por innovación dicen que «más o menos hacemos lo de siempre». Sin embargo, vaya si fueron innovadoras. O pioneras. Es el caso de Pequenecos, en Cuntis. Mónica Rosende abrió ese centro hace 16 años, cuando ni siquiera Caldas y A Estrada ni mucho menos Moraña y Portas tenían guardería. Acudían niños de varios municipios. La competencia creció. Pero sus aulas siguen llenas.

Otra pionera fue y es Pilar Casal, que abrió hace nueve años la guardería O Ponte dos Papaventos en Ponte Caldelas. A ella acudían y todavía van niños tanto de este municipio como de otros limítrofes como A Lama y Fornelos de Montes, que no cuentan con este servicio. En esta escuela, conscientes de las necesidades de muchos padres que trabajan a turnos -como, por ejemplo, los funcionarios de la cárcel de A Lama- permiten que haya niños que una mañana vayan de tarde y la siguiente de mañana. «Hay que dar buen servicio y muchas facilidades», dice Pilar Casal. Y en eso están.

Dos concellos de la zona, Cuntis y A Lama, carecen de escuelas infantiles públicas

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