Vuelve el parque flotante más grande de España a la playa de Baltar, en Portonovo

bianca basdediós SANXENXO / LA VOZ

PONTEVEDRA

Una usuaria salta desde la tirolina del parque acuático de la playa de Baltar, en Portonovo
Una usuaria salta desde la tirolina del parque acuático de la playa de Baltar, en Portonovo Ramón Leiro

Cuenta con una estructura de 2.000 metros cuadrados de superficie hinchable

08 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Portonovo se llena de turistas y visitantes con ganas de disfrutar de sus vacaciones durante la temporada estival. En este contexto, en la playa de Baltar se ha vuelto a instalar un proyecto que cada año atrae a más bañistas: un aquapark gigante sobre las aguas de la ría pontevedresa.

Este complejo acuático pone en prueba el equilibrio, la fuerza y la agilidad de los usuarios a través de numerosas estructuras hinchables. Cuenta con toboganes enormes, una cúpula, un rocódromo o incluso una tirolina para trepar, saltar y zambullirte en el agua. «Cuando te subes a las pelotas parece que estás en programa de Wipeout», explica Sandra Piñeiro, tras disfrutar de la experiencia. Sin duda, lo que más llama la atención es la magnitud del parque: «Al principio me impresionó mucho lo grande que es pero luego te diviertes tanto que se te pasa el miedo», añade la visitante.

Una actividad que, a priori, llama especialmente la atención de los niños, acaba gustando a personas de todas las edades: «Al final los niños arrastran a los adultos, incluso tenemos abuelos y abuelas que acompañan a sus nietos», afirma Claudia Pérez, una de las trabajadoras. Según la edad de los niños, el recinto también dispone de un área específica para menores de entre tres y cinco años, que destaca por tener una figura gigante de Stitch. En esta sección, los pequeños deben ir acompañados por un adulto (pagando únicamente la entrada del pequeño), al igual que en la zona principal con los niños que no superen los 12 años de edad. El precio no cambia entre zonas, aunque sí cuentan con un descuento especial de dos euros, durante los turnos entre una y media y dos y media del mediodía, pasando de 15 a 13 euros.

Un reto acuático en plena ría

A las once y media de la mañana entra el primer turno. Cada 30 minutos se permite el acceso a un nuevo grupo, asegurando una experiencia de una hora completa en el agua. Este esquema se mantiene de forma ininterrumpida hasta las ocho y media de la tarde, momento en el que cierran las instalaciones.

Para garantizar una experiencia segura, el recinto cuenta con un equipo de cinco socorristas distribuidos en puntos clave para supervisar la actividad. Además, cada año los organizadores echan la vista atrás y tratan de modificar aquellas partes que menos atraen a los bañistas, basándose en la experiencia de temporadas anteriores. «Al final es un poco prueba y error, las zonas donde la gente puede sufrir algún tipo de accidente o le resulta más difícil de realizar intentamos evitarlas o sacarlas», aclara Daniel Portela, uno de los socios del parque.

La temporada aún acaba de empezar, pero los datos del mes de junio ya han sido positivos: «Este año se ve más volumen de gente y de momento julio también empezó un poquito mejor que el pasado», señala Daniel Portela. Factores como el adelanto en la fecha de apertura y la climatología han contribuido a este buen ritmo de afluencia. Las altas temperaturas animan a muchos a acercarse por allí y refrescarse. «Está bien ir a la playa y tomar el sol pero con el calor que hace hasta se agradece caerte al agua», comenta Laura Piñeiro, usuaria del parque. «Es un planazo para venir con tus amigos y echarse unas risas, sale un poco de lo cotidiano», añade.

El parque acuático de Baltar, en Portonovo, estará abierto hasta finales de verano
El parque acuático de Baltar, en Portonovo, estará abierto hasta finales de verano Ramón Leiro

Por su parte, los organizadores tratan de mantener el menor impacto medioambiental en una zona tan privilegiada y retiran todos los anclajes del parque acuático al final de la temporada. «El parque no necesita un mantenimiento, ni un lavado, ni utilizamos ningún producto químico, ni nada», aclara Daniel.

Un proyecto que nace impulsado por un grupo de socios estrechamente vinculados a Portonovo, se ha convertido en una de las apuestas más destacadas de las Rías Baixas. En un entorno excepcional, eligieron este arenal por su carácter familiar y su ubicación estratégica: «Es una playa más urbana y con más familia», sentencia el empresario.