Javier Paz Esquete, médico: «Ampliar la vacunación masculina del virus del papiloma humano mejora la inmunidad de grupo»
PONTEVEDRA
El jefe de medicina preventiva del CHOP pontevedrés señala que la inyección es de las más efectivas y ofrece protección duradera
31 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El jefe de medicina preventiva del CHOP pontevedrés, Javier Paz Esquete (Santiago, 1971), habla de la ampliación de la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH). También de su transmisión y de cómo no se contagia, además de aludir a la vacuna y su adherencia.
—¿Por qué Galicia amplía la vacuna a hombres hasta 25 años?
—Esta ampliación está alineada con recomendaciones de organismos sanitarios (OMS, CDC…), y con lo que ya hacen o planean otras comunidades, como País Vasco o Murcia en fases similares. Entiendo que es un paso positivo por varias razones de salud pública, fundamentalmente prevención oncológica, y también por equidad. El objetivo inicial fundamental de la vacunación frente al papiloma era prevenir el cáncer de cuello de útero en mujeres. Históricamente la vacunación se centró más en niñas por ese foco en el cáncer cervical. La ampliación a los varones corrige esta desigualdad y reconoce que el VPH es un problema de salud sexual compartida. El virus del papiloma no solo aumenta el riesgo de ese cáncer, y que además no solo afecta a las mujeres. En varones puede causar cáncer orofaríngeo —garganta, lengua, amígdalas—, cada vez más frecuente (también en mujeres), cáncer de ano, cáncer de pene o verrugas genitales, que son muy contagiosas.
—Vacunar a más hombres no solo los protege a ellos...
—Reduce además la transmisión del virus a sus parejas, mujeres y hombres. Esto ayuda a bajar la incidencia tanto de cáncer de cuello uterino como de las otras lesiones también en mujeres, incluso en aquellas ya vacunadas o no vacunadas. Es una estrategia de prevención poblacional. La novedad de ampliar hasta los 25 años significa captar a muchos jóvenes que aún no han tenido exposición completa al virus o que no completaron la pauta antes. Ampliar la vacunación masculina mejora la llamada inmunidad de grupo: cuantos menos portadores haya, menos circula el virus y menos infecciones y cánceres aparecen en ambos sexos.
—La implantación de la vacuna comenzó en el 2008. ¿Es efectiva?
—Sí, respaldada por la evidencia. Es una de las más efectivas disponibles, especialmente cuando se administra antes del inicio de la actividad sexual. Induce una respuesta inmunitaria muy potente, con niveles de anticuerpos 10-20 veces superiores a los generados por una infección natural. En lo que se refiere al cáncer de cuello uterino, el efecto más estudiado, la reducción del riesgo es del 80-88 % cuando las chicas se vacunan antes de los 17 años, y la efectividad en prevenir lesiones precancerosas de alto grado es de más del 90 %. Luego la reducción es progresivamente menor a medida que la edad de administración es más tardía, si ya ha habido exposición previa al virus.
En países con altas coberturas, como el nuestro, se ha observado una caída muy importante de verrugas genitales, lesiones precancerosas y, progresivamente, de los cánceres. Aunque es una vacuna joven, no hace tantos años que disponemos de ella, en estudios de seguimiento se ha verificado además que la protección es duradera. Más de 10-15 años demostrados, posiblemente de por vida. No hay evidencia clara de que esta protección disminuya significativamente con el tiempo, y no se recomiendan dosis de refuerzo rutinaria. Veremos con más años si hay que cambiar esta recomendación.
—¿Reciben la misma vacuna hombres y mujeres?
—Sí, es la misma. El VPH afecta tanto a hombres como a mujeres, y los tipos de virus que causan cáncer o verrugas son los mismos en ambos. Por eso, la estrategia más eficaz es usar una única vacuna de amplio espectro.
«Es un virus que necesita contacto directo entre piel y mucosas»
El doctor Paz Esquete subraya cuál es la estrategia más efectiva para reducir riesgos y por qué se habla de infección silenciosa.
—¿Cómo se transmite el virus?
—Principalmente por contacto directo de piel y mucosas en la zona genital, no solo por penetración. Es un virus muy común y fácil de transmitir, incluso cuando no hay verrugas o síntomas visibles. Puede transmitirse también de madre a hijo durante el parto, aunque no es frecuente, si la madre tiene VPH genital activo. Puede contagiar al bebé y causar papilomatosis respiratoria recurrente (muy poco común). También es importante saber cómo no se transmite. No lo hace, o sería extremadamente raro, por compartir baños públicos, piscinas, toallas, ropa, cubiertos, vasos… Es un virus que necesita contacto directo entre piel y mucosas.
—¿Garantizan los métodos anticonceptivos de barrera, como el preservativo, la protección total?
—El preservativo reduce el riesgo, pero no lo elimina porque no cubre toda la zona genital. La combinación de vacuna, preservativo, prácticas seguras y revisiones médicas regulares —citologías, exploración, pruebas de VPH— es la estrategia más efectiva.
—Uno de los problemas asociados es la falta de síntomas a la infección durante meses o años.
—Sí, también lo comentábamos antes. La infección por VPH suele ser silenciosa durante largos períodos, y esa falta de síntomas facilita su transmisión, permite su progresión silenciosa y dificulta su detección precoz y su control. Además, ese retraso dificulta el rastreo de posibles contactos («¿de quién lo cogí?»). Una consecuencia práctica de esto es que la prevención es potencialmente mucho más importante que el tratamiento. El VPH es especialmente sigiloso y difícil de controlar, y es una de las razones principales por las que se insiste tanto en la vacunación preventiva y en los cribados.
—¿Hay datos de la adherencia a la vacuna en Galicia?
—Sí, y es alta. Tanto en Galicia como en España la adherencia es buena y superior a la media europea, especialmente en chicas. Según datos de la Consellería de Sanidade, en las niñas la cobertura es superior al 90 % en primeras dosis, estando cercana al 100 % en las nacidas entre 2006 y 2010. En los niños, la cobertura es de aproximadamente el 85 % en primeras dosis, creciendo cada año.
—¿Qué tienen que hacer quienes quieran recibir la vacuna y cumplan los criterios de edad?
—Solicitar cita en su centro de salud y, si tienen dudas, consultar con su médico de cabecera.
—Es la ITS más frecuente. ¿Cree que socialmente se le da importancia a la infección por VPH?
—Efectivamente, es la ITS más común según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los CDC y múltiples estudios epidemiológicos. Se estima que casi todas las personas sexualmente activas se infectarán con al menos un tipo de VPH en algún momento de su vida, generalmente sin síntomas. Más del 80 % de las personas sexualmente activas habrán adquirido una infección por VPH antes de los 45 años. En España también es la ITS más frecuente. Un 75-80 % de nuestra población sexualmente activa habrá tenido contacto con el virus en algún momento.
—También repuntan otras infecciones de transmisión sexual.
—Aunque en los últimos años estamos observando un crecimiento importante de otras ITS bacterianas, particularmente gonorrea, clamidia y sífilis, el VPH sigue siendo el más prevalente debido sobre todo a su alta contagiosidad y a que la mayoría de infecciones son asintomáticas y no siempre se diagnostican. Creo que en España se le está dando una importancia creciente al VPH, al menos a nivel de administraciones sanitarias, quizá la población general no es tan consciente de su relevancia, aunque todavía hay margen de mejora en algunos aspectos. Somos uno de los países europeos con mejor posicionamiento en prevención, pero no somos perfectos, desde luego. Las coberturas en varones aún son inferiores a las de las chicas en muchas regiones, existe desigualdad entre comunidades autónomas y convendría aumentar la conciencia del problema en la sociedad en general.