La Audiencia de Pontevedra condena a dos años de cárcel a un profesor por agredir sexualmente a un alumno menor de 16 años
PONTEVEDRA
El acusado también ha sido inhabilitado durante siete años tras considerar probado que realizó tocamientos al menor durante una clase de gimnasia
14 abr 2026 . Actualizado a las 17:47 h.La Audiencia Provincial de Pontevedra ha dictado sentencia contra un profesor por un delito de agresión sexual cometido contra un alumno menor de 16 años. El tribunal le impone una pena de dos años de prisión y la prohibición de trabajar con menores durante un período de siete años. Los hechos ocurrieron a finales de noviembre de 2023 en un centro educativo de la provincia. Según la sentencia de la Sección Cuarta, el docente, un hombre nacido en 1960, aprovechó el transcurso de una clase en el pabellón de deportes para acercarse al estudiante y, de forma sorpresiva, tocarle los genitales por encima de la ropa.
La resolución judicial destaca la credibilidad del menor, quien relató lo sucedido a su madre nada más salir del instituto. La denuncia se interpuso ante la Guardia Civil esa misma jornada. El testimonio de la víctima fue reforzado por la declaración de un compañero de clase, quien presenció la escena a escasos metros y confirmó que la acción del profesor fue intencionada.
A pesar de que el acusado negó los hechos alegando que cualquier contacto fue accidental debido a la rapidez con la que se movía por el pabellón, el tribunal ha rechazado esta versión. La Sala también desestimó los intentos de la defensa de desacreditar al alumno por sufrir TDAH o por su historial disciplinario, concluyendo que su relato fue coherente y carente de motivos ocultos para mentir.
El tribunal resaltó también el daño psicológico sufrido por el adolescente. Tras denunciar los hechos, la activación de los protocolos escolares supuso que el menor fuera apartado de las clases presenciales. Esta medida, aunque preventiva, provocó en el joven sentimientos de tristeza y frustración, al percibir el aislamiento como un castigo injusto por ser la víctima.
Aunque la acusación solicitaba cuatro años de cárcel por abuso de superioridad, las magistradas fijaron la pena en dos años. Consideraron que, si bien el profesor tenía autoridad sobre el alumno, el entorno abierto del pabellón no anuló totalmente la voluntad del menor mediante intimidación extrema.
Además de la pena de cárcel, se le han impuesto al acusado cinco años de libertad vigilada una vez salga de prisión, una indemnización de 700 euros a la víctima por daños morales y la inhabilitación de siete años para cualquier oficio que implique contacto con menores.
La sentencia no es firme, por lo que la defensa todavía puede presentar un recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia.