Un hombre sorprendido preparando explosivos para romper una piedra en Meis alega que estaba pasando necesidad y por eso aceptó el trabajo
PONTEVEDRA
La Audiencia de Pontevedra le condena a un año y medio de cárcel a pesar de que tiene en cuenta que reconoció los hechos y reparó el daño causado
03 mar 2026 . Actualizado a las 19:41 h.La sección cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra condena a un año y medio de cárcel al autor de un delito de tenencia y fabricación de sustancias explosivas sin autorización legal ni de la autoridad administrativa competente. Lo culpa en su modalidad de ser promotor u organizador, concurriendo las circunstancias atenuantes de confesión y la de reparación del daño que ha causado.
El tribunal relata en la sentencia que el acusado fue sorprendido cuando estaba en una finca ubicada en Meis preparando una carga explosiva para romper una piedra de grandes dimensiones. La acción la realizaba, según la sala, para efectuar labores de destierre preparatorias del terreno para plantar viñedo.
Antes de producirse la detonación, tal y como consta en el apartado de hechos probados de la resolución, fue sorprendido por agentes de la Guardia Civil. Una vez descubierto, voluntariamente procedió a desinstalar y limpiar el dispositivo para evitar el riesgo de deflagración accidental si permanecía la pólvora en los agujeros de la roca, asegurando completamente la zona.
Los magistrados destacan que el sospechoso carecía de los permisos administrativos necesarios para fabricar o utilizar sustancias explosivas, así como que poseía, además de la pólvora empleada en el intento de detonación, 3.215 gramos de pólvora negra de fabricación casera, elaborada por él, que fue incautada por la Guardia Civil.
Reconocimiento
En la sentencia indican que, desde su primera declaración judicial hasta el juicio oral, el condenado reconoció los hechos, «incluyendo el dato de haber sido la persona que fabricó la pólvora, hecho que no se hubiera podido acreditarse sin su declaración». La sentencia no es firme, pues cabe presentar recurso ante el TSXG.
El encausado, tal y como se relata en la sentencia, señaló a la Guardia Civil que no hacía habitualmente este tipo de tarea pero que estaba «en un momento de necesidad» y que la obra la estaba realizando «para un señor amigo suyo que le había contratado por horas». El hombre sabía que no podía usar la pólvora y se mostró colaborador.