Las familias reclaman más profesorado especialista en el colegio Campolongo, en Pontevedra: «Hay niños que se están quedando atrás»
PONTEVEDRA
Denuncian que el recorte de este personal con respecto al pasado curso obligó a disminuir las sesiones de apoyo en este centro público de primaria
05 feb 2026 . Actualizado a las 12:03 h.En el colegio de educación primaria (CEP) Campolongo de Pontevedra estudian este curso 429 alumnos. El equipo directivo del centro comunicó en noviembre a varias familias que se habían visto obligados a reducir las sesiones de apoyo del profesorado especialista en Audición y Lenguaje y Pedagogía Terapéutica al contar con menos personal. Para algunos padres fue un mazazo porque sostienen que de ese refuerzo depende el desarrollo de sus hijos para que no se queden atrás. Este miércoles se reunieron en la puerta del colegio público, arropados por otras familias, para denunciar la situación y reclamar a la Consellería de Educación más especialistas.
Verónica Rial es la madre de Sara, que estudia 6.º de primaria. La menor tiene hipoacusia profunda bilateral con un trastorno del aprendizaje asociado. Explica que tanto a nivel individual como colectivo han presentado escritos en el CEP, la Inspección Educativa y la consellería, además de recurrir ante la Valedora do Pobo, que en diciembre admitió a trámite la queja, y el Defensor del Pueblo. «Llevamos desde el 1 de diciembre solicitando que nos reciba la inspectora para explicar la situación», expone.
Creen que la Administración juega al desgaste mientras el curso avanza. Cuentan también «desde el minuto cero» con el apoyo da la Plataforma Loita, de la ANPA San Xosé y ahora buscan que el delegado territorial de la Xunta, Agustín Reguera, medie para desbloquear la situación. A Sara le redujeron de 2 a 1,5 las sesiones de Audición y Lenguaje, y de 4 a 3 las de Pedagogía Terapéutica. «Esta situación compromete gravemente el derecho fundamental a la educación en condiciones e inclusión de mi hija, dificulta la consecución de los objetivos de su etapa educativa y vulnera el principio de interés superior del menor», subraya Verónica.
Nadia Azouzi es la madre de Niama, que está en 5.º y tiene un problema grave de visión. Dice su progenitora que la niña casi no ve del ojo izquierdo y que arrastra varias operaciones. «Le cuesta leer y escribir y va más lenta. Tenía cinco sesiones de Pedagogía Terapéutica y ahora tiene solo dos», comenta Nadia, que señala que la menor tiene apoyo de la ONCE. Teme el curso que viene: «Sexto es un año difícil».
Hugo estudia 4.º y tiene dificultades de comprensión lectora, TDAH y síndrome de Klinerfelter, un trastorno genético que afecta al habla y la maduración. Dice Cristina Pérez, su madre, que hay que pelear por la ayuda que necesitan a nivel académico. «Pido que no jueguen con la salud mental de los niños. Es importante porque afecta a su día a día si se ven diferentes a los demás». Luciana Estévez es la madre de Vera, que está en 1.º. Recalca que su hija tiene dificultades de lenguaje y necesita ese apoyo del profesorado especialista. «No entiendo cómo no lo va a recibir en una etapa esencial como es el paso de infantil a primaria. Vera no viene al colegio feliz porque no se ve arropada». Luciana insiste en solicitar que se invierta en lo prioritario: «Tanto que hablan de inclusión, que la practiquen».
Nico, que cursa 3.º y tiene un autismo de grado 1, recibe tres sesiones de Pedagogía Terapéutica en lugar de cinco y ninguna de Audición y Lenguaje. Su padre, Fernando Estévez, sabe que el autismo de su hijo es el más «llevadero», pero el informe de su neuropediatra recomienda ese apoyo especializado: «Estamos hablando de necesidades de los niños». Tanto él como Olalla Rodríguez piden ese respaldo, aunque son conscientes de que hay casos más graves y prioritarios. Su hija Salma tiene dislexia. «Hay poco personal y niños que se están quedando atrás», recalca.
Educación considera que la dotación de docentes es suficiente para las necesidades
Mientras las familias del CEP Campolongo de Pontevedra esperan una respuesta de la Administración autonómica, desde la Consellería de Educación afirman que este centro de la ciudad «conta coa dotación de docentes que precisa para atender as necesidades do alumnado, segundo os criterios da Inspección educativa, mesmo por riba do que lle corresponde por catálogo, é dicir, por tipoloxía de centro».
El colegio tiene este curso 450 plazas y 429 estudiantes matriculados. «É dicir, cos mesmos recursos aínda podería dar servizo a 21 alumnos máis», apunta un portavoz. La plantilla está formada por 29 docentes para atender 18 aulas, «todas elas por debaixo da ratio máxima legal fixada». Este curso dispone de dos especialistas en Pedagogía Terapéutica (PT) y uno en Audición y Lenguaje (AL) para atender las necesidades especiales. El curso pasado, señalan las familias, eran tres PT y un especialista y medio de AL, compartido con la escuela infantil Crespo Rivas. Algunas madres de este centro también apoyan la queja.
Diferencia entre NEE y NEAE
Ante las demandas de las familias, desde el departamento de la Xunta explican que hay que diferenciar entre escolares con necesidades educativas especiales (NEE) asociadas a una discapacidad o a un trastorno grave de conducta, acreditado mediante certificación médica, y alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE). «No caso desta última categoría, o alumnado pode presentar algunha dificultade (dificultade lectora, por exemplo) que necesita reforzo, e ese reforzo pode ofrecelo calquera docente do centro», exponen desde la consellería.